C.C.U.N.T.E.U.C. C39
Ya era el quinto intento.
"¡Ah, de verdad, vamos!"
Un suspiro escapó de mis labios. El fuego no prenderĆa. SegĆŗn Claire, el Sr. Noah habĆa estado un poco fuera de sĆ desde ese momento y la leƱa no estaba en las mejores condiciones.
De alguna manera, logrĆ© encender una chispa, pero justo cuando parecĆa que iba a ser necesario, las llamas se apagaron rĆ”pidamente.
"¿La leƱa no estĆ” lo suficientemente seca?"
Ayer llovió. Entonces, cuando hoy estaba desenterrando batatas, el suelo estaba blando y me jacté de una cosecha tremenda.
“Eh~. Es el momento perfecto para las batatas asadas, pero ahora no es el momento para eso”.
Mientras observaba la leƱa de la chimenea, que luchaba por prender fuego y amenazaba con apagarse, murmurƩ para mis adentros sin darme cuenta.
Hoy todo en mi cabeza parecĆa estar relacionado con la batata.
"¿No acabas de comer?"
VolviƩndome hacia la voz desde atrƔs, vi a Theodore apoyando su barbilla en su mano, mirƔndome.
¿Desde cuĆ”ndo me mira asĆ?
“¿Tu cabeza estĆ” llena Ćŗnicamente de pensamientos sobre comida?”
"A veces pienso en otras cosas".
"¿A veces? ¿No sueles pensar en la comida de vez en cuando y generalmente tienes otros pensamientos?
Fruncà el ceño sin darme cuenta. Sus palabras me resultaron incomprensibles.
¿No es natural pensar en el desayuno al despertar, reflexionar durante el almuerzo por la maƱana, pasar la tarde esperando con ansias la cena y, antes de dormir, preguntarse quĆ© comer al dĆa siguiente?
¿Cómo es posible pensar en la comida sólo de vez en cuando? ¿En quĆ© mĆ”s hay que pensar tanto?
"…OlvĆdalo."
DespuĆ©s de un breve silencio, Theodore me dijo con una cara que sugerĆa que ya no necesitaba preocuparme.
—Entonces, ¿quĆ© dijiste que querĆas comer?
"No dije que querĆa comer, solo que este fuego serĆa adecuado para asar batatas".
"¿Patatas Dulces Asadas? ¿Son batatas al horno?
“SĆ, es cierto”.
“¿No lo sirvieron esta noche? Estoy seguro de que lo sirvieron como guarnición junto al bistec”.
“¡Ah! Eso es diferente."
"¿Cómo es diferente?"
“Eso era batata horneada en un horno; de lo que estoy hablando es de batatas asadas”.
“¿EstĆ”s diciendo que el boniato al horno y el boniato asado son diferentes? Ambas son batatas horneadas, ¿no?
Theodore ladeó levemente la cabeza, como si le resultara difĆcil de entender.
“SĆ, es muy diferente. Las batatas asadas se colocan directamente sobre ese fuego para cocinarlas y comerlas”.
“¿Directamente al fuego? ¿No quema?”
"El exterior puede carbonizarse un poco, pero si se hace con habilidad, no se quema tanto".
ParecĆa que Theodore nunca antes habĆa probado batatas asadas. De hecho, serĆa poco probable que un noble elegante soplara sobre la superficie carbonizada de una batata y la pelara con la mano.
"¡Cuando lo comes como batata asada, es mĆ”s dulce y delicioso!"
"Veo."
Theodore asintió, pero su expresión no era de comprensión. Era literalmente una expresión de "ya veo".
Trago.
Sin embargo, ya habĆa imaginado en mi mente la pulpa amarilla de las batatas asadas y traguĆ© involuntariamente.
"…Quiero intentarlo."
"¿QuĆ©?"
"Esa batata asada que mencionaste, me gustarĆa probarla".
Teodoro dijo esto con una cara que no mostraba ningĆŗn signo de querer comer nada.
Bueno, los pensamientos de algunas personas no siempre se reflejan en sus rostros.
“Ah, ¿deberĆa prepararlo entonces?”
Teodoro asintió. AĆŗn asĆ, su expresión no mostraba entusiasmo por las batatas asadas.
Esta bien. DespuĆ©s de todo, ¡tengo esa pasión!
"Al hacerlo de esta manera, ciertamente no se quemarĆ”".
Murmuró Theodore mientras me veĆa envolver la batata en papel mojado.
Cuando los comĆa con mi hermana, no necesitĆ”bamos hacerlo de esta manera.
Por lo general, despuĆ©s de desenterrar los restos del campo con el permiso del propietario, los pequeƱos que conseguĆamos gratis se cocinaban rĆ”pidamente porque eran nuestra parte.
Pero a veces, cuando conseguĆamos una batata o una papa grande, habĆa que cocinarla por mĆ”s tiempo, asĆ que ese era el mĆ©todo que usaba mi hermana.
.
"Eso parece delicioso".
MurmurƩ mientras enterraba el camote bajo la leƱa completamente apagada.
"CĆ”lmate, todavĆa es una batata cruda".
“¿SabĆas que las batatas crudas tambiĆ©n pueden ser sabrosas? Son un poco Ć”speros pero tienen un dulzor sutil y crujiente”.
"Crudo... ¿batatas?"
"¡SĆ!"
"Bueno, es una verdura... por lo que se puede comer cruda".
Dijo eso, pero su expresión no parecĆa entender muy bien.
.
"No sólo estĆ”s comiendo verduras crudas, ¿verdad?"
"¿Eh? ¿QuĆ© quieres decir?"
“Quiero decir, como carne o pescado…”
“¿La gente tambiĆ©n come carne o pescado crudo?”
Ahora que lo pienso, en mi vida pasada, parecĆa haber comido esas cosas crudas tambiĆ©n.
Se llamaban sashimi, sushi, tartar de ternera. Si ese fuera el caso, la carne y el pescado tambiĆ©n se podrĆan comer crudos…
"No hagas eso".
"¿QuĆ©?"
“Ni se te ocurra comerlos crudos. Te enfermarĆ”s”.
Theodore me dijo con una expresión y un tono muy firme.
“¿Cómo supiste que estaba pensando eso?”
"Porque estƔ escrito en toda tu cara lo que estƔs pensando".
Theodore dijo lo mismo que mi hermana Astella.
"Lena, ¿hay algo que te molesta?"
"Oh, no, en absoluto".
“No es nada. EstĆ” todo escrito en tu cara que algo estĆ” pasando”.
"¿En mi cara?"
"SĆ. ¿QuĆ© pasa con esa mirada? ¿QuĆ© pasa?"
Mi hermana era igual. Ella siempre podĆa adivinar lo que estaba pensando y lo que me preocupaba con sólo mirar mi rostro y mis expresiones.
"¿Por quĆ©?"
"¿Eh?"
La voz de Theodore me devolvió a la realidad.
“¿Por quĆ© de repente te desconectaste?"
"Oh, estaba pensando en otra cosa".
"¿QuĆ© estabas pensando?"
"De repente alguien me vino a la mente".
Pensando en mi hermana, una sonrisa se dibujó involuntariamente en mi rostro.
Amable y hermosa, mi hermana Astella. La persona que mƔs amo en el mundo.
"¿Es alguien que te gusta?"
"¿QuĆ©?"
"La persona que de repente me vino a la mente, ¿es alguien a quien le tienes cariƱo?"
"¿Como supiste? ¿Eso tambiĆ©n estĆ” escrito en mi cara?
MirĆ© a Theodore con los ojos muy abiertos. Por mucho que tiendo a llevar mi corazón en la manga, ni siquiera Astella lo habĆa adivinado tan especĆficamente.
"SĆ. EstĆ” escrito allĆ”.
"Oh Dios, eso es un poco vergonzoso".
SentĆ como si todos mis pensamientos hubieran quedado expuestos y me sentĆ avergonzado. ResolvĆ ni siquiera pensar en secretos delante de Theodore de ahora en adelante.
Cosas como ser alguien que ha despertado una vida pasada o haber escondido el sueldo que recibĆa en lo mĆ”s profundo del cajón dentro de mi ropa interior.
"Por cierto, ¿puedes decir lo que estoy pensando ahora mismo?"
Miré a Theodore con una expresión bastante seria. Theodore me miró con indiferencia y luego giró la cabeza.
Cierto. Incluso si es el protagonista masculino, no puede ver a travƩs de los pensamientos de alguien hasta ese punto...
“¿Las batatas asadas estarĆan deliciosas?”
¡Guau! ¡Eso es increĆble!
Sorprendida, rÔpidamente me cubrà la frente en lugar de la boca.
"¿QuĆ© estĆ”s haciendo?"
"PensĆ© que tal vez de esta manera no podrĆas ver lo que estoy pensando".
“¿Crees que eso funcionarĆa?”
"Ah, no."
"¡No!"
Ante mi sincera admisión, un sonido desinflado escapó de los labios de Theodore.
"¡Mmm! Si no lo cree asĆ, ¿por quĆ© no baja la mano?
"SĆ."
"La razón por la que pensĆ© en las batatas asadas fue porque podĆa olerlas cocinĆ”ndose por dentro".
De hecho, despuĆ©s de escuchar las palabras de Theodore, me di cuenta de que era verdad. No me habĆa dado cuenta, pero mi nariz ya habĆa captado el olor y mi cerebro habĆa reaccionado.
“¿Los sacamos entonces?”
RƔpidamente me puse los guantes, atizƩ el fuego con un atizador y utilicƩ unas pinzas para extraer las batatas.
El papel que los envolvĆa se habĆa quemado por completo y la vista de las batatas ligeramente carbonizadas era deliciosa.
"¡Guau!"
Sosteniendo ambos extremos, lo abrĆ lentamente para revelar la pulpa amarilla ligeramente translĆŗcida de la batata asada, lo que me hizo tragar saliva involuntariamente.
"AquĆ, adelante, pruĆ©balo".
Mientras le quitaba suavemente la piel y quemaba las partes para ofrecérselas a Theodore, de repente miró a su alrededor.
"¿QuĆ© estĆ”s buscando?"
“¿Dónde estĆ”n el plato y el tenedor?”
"Esto debe comerse con las manos, ¿no?"
"¿QuĆ©?"
"Se supone que debes sostenerlo en tus manos para comerlo".
"..."
Ante mis palabras, Theodore se quedó paralizado como alguien presa del pÔnico y luego me miró.
"Um, ¿nunca antes has comido comida con las manos?"
"No."
Sin pensarlo ni un segundo, Theodore respondió rĆ”pidamente. Fiel a su forma, era como una flor preciosa que habĆa crecido en un invernadero, propia de un noble de la familia del Gran Duque.
“Ah, entonces dĆ©jame ir rĆ”pidamente a buscar un plato, un tenedor, un cuchillo y tambiĆ©n… una servilleta…”
"No, esta bien."
Nunca antes habĆa visto comer a Theodore. Mientras enumeraba lo que habĆa que preparar, me interrumpió.
"Ya que se come con las manos, intentarĆ© comerlo asĆ".
"¿EstĆ”s seguro de que estĆ” bien?"
"Por supuesto."
Theodore se puso los guantes frente a él y tomó solemnemente la batata asada de mi mano.
"Ten cuidado, hace calor".
Antes de entregĆ”rselo, volvĆ a soplar el boniato. No querĆa que Theodore lo mordiera sin saberlo y le quemara el paladar.
"Usted debe comer tambiƩn."
"Oh, estoy bien."
"Tienes saliva en la esquina de tu..."
“¡Ek! ¿Babeó?
RƔpidamente me limpiƩ la comisura de la boca con la mano.
"... ¿Por quĆ© no te lo comes antes de babear?"
“Ah, no, de verdad, estoy bien…”
Queja-
Mi boca declinó, pero mi desvergonzado estómago respondió con entusiasmo a la oferta de Theodore.
“¿Tu estómago parece pensar lo contrario?"
Theodore miró mi estómago con una pizca de diversión.
"ComerƩ bien, gracias".
En silencio comencƩ a pelar la batata.
"Esto es delicioso."
Ese fue el comentario de Theodore despuƩs de darle un mordisco a la batata asada.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
