C.C.U.N.T.E.U.C. C51
'¿Por casualidad te gusto?'
“¡Aaaaaaaaa!”
Un grito marcó el inicio de un dĆa refrescante. El motivo fue Theodore.
Para ser preciso, fue por Theodore, quien pronunció unas lĆneas tan dulces y cursis en mi sueƱo.
“¿PodrĆa ser que… le gusto a Theodore?”
Cuando incliné la cabeza, mi cabello despeinado cayó hacia adelante.
Fue demasiado cómico para mà ser la protagonista femenina recibiendo una confesión del protagonista masculino en una novela trÔgica.
Sin embargo, lo que estaba claro era que Theodore habĆa reaccionado al ver mi cuerpo ayer. El tono severo de su voz era una prueba, y tambiĆ©n lo era el significado oculto que habĆa detrĆ”s de Ć©l.
Si Theodore no tuviera sentimientos por mĆ, su cuerpo no habrĆa reaccionado.
—No, es posible que un hombre simplemente tenga una reacción fĆsica, ¿verdad?
Aunque crecĆ con mi hermana que no sabĆa nada, habĆa adquirido conocimiento comĆŗn a partir de las historias que las mujeres contaban y reĆan mientras trabajaban.
Conocimiento como que todos los hombres son lobos, o que su cerebro y su mitad inferior operan independientemente, o que girarĆan sus cabezas hacia cualquier mujer que caminara.
AdemĆ”s, Theodore era el protagonista de una novela para mayores de 18 aƱos. Era muy sensible y el desenlace podĆa ser bastante trascendental.
“AdemĆ”s, hubo una reacción pero no acción. AsĆ que tal vez no haya sido una reacción tan grave”.
De repente, en primer lugar, incondicionalmente.
Esas palabras encajaban con el personaje de Theodore que vi en . Especialmente si se trataba de una situación clasificada R.
Después de todo, la moderación y el autocontrol no eran virtudes del protagonista masculino de una novela trÔgica para adultos.
—Entonces, ¿no significa nada? Pero hubo una reacción, ¿verdad? Pero como tengo el cuerpo de una mujer, ¿podrĆa ser solo una reacción natural? Pero si no hay sentimiento, no deberĆa haber una reacción, ¿verdad? ¿Pero los hombres son diferentes? ¡Pero! ¿Pero? ¡¡¡Para!!! ¡¡¡Aaaah!!! ¡¡¡No lo sĆ©!!!
Al final, gritĆ© “pero” mientras me tiraba injustamente del pelo.
“¡¡EstĆ”s hablando ruidosamente!!”
¡Con un ruido sordo! Algo suave pero firme me golpeó la cabeza. Me tambaleĆ©, agarrĆ”ndome la cabeza.
—Lo siento, Sugien.
Sugien, que habĆa saltado para disciplinarme por haberlo despertado, me miraba con los ojos entrecerrados, aparentemente no apaciguado por mis disculpas.
Estaba claro por sus ojos que estaba dispuesto a golpearme de nuevo si era necesario.
—Ya lo sabes, Sugien.
No queriendo que me golpearan otra vez, rÔpidamente intenté desviar la atención de Sugien hablando.
“ImagĆnate si vieras el cuerpo de una slime hembra, ¿quĆ© harĆas? Quiero decir, no desnuda, pero casi desnuda…”
Me quedĆ© callada a mitad de la frase. PensĆ”ndolo bien, los slimes siempre estĆ”n desnudos, asĆ que ¿tiene sentido esta pregunta?
“¿Me estĆ”s acosando sexualmente ahora mismo?”
Debió haber significado algo. Sugien me estaba mirando con mÔs fiereza que antes.
"¡De ninguna manera!"
¡Es injusto! ¡Pensar que estoy acosando a un slime! Aunque en mi vida pasada fui lector especializado en contenido para adultos, ¡tengo mis propios gustos! ¡No siento ninguna curiosidad por su vida sexual!
“Sólo estaba dando un ejemplo. Se trata de suponer una situación hipotĆ©tica”.
“¿Es como una prueba psicológica?”
—SĆ. Claro. Algo asĆ.
“¡Hmph! Entonces, deja que este noble demonio comparta su estimada opinión”.
Sugien entonces adoptó una expresión triunfante, como si invitara a la pregunta.
“ImagĆnate, sólo imagĆnate, si una hembra, casi desnuda, estuviera abrazada a ti…”
“Eso es seducción.”
“¿Se, seducción?”
“Si una mujer se me acerca con esa vestimenta, eso es claramente seducción”.
—No. Puede que esa no fuera su intención.
“¿Entonces por quĆ© se aferra? PodrĆa simplemente dejarse llevar”.
-Bueno, hay una razón para eso.
“¿Cómo sabrĆas quĆ© motivos tiene la mujer? Dijiste que es una prueba psicológica”.
“Ah, cierto. Esto es una prueba psicológica”.
No me atrevĆ a decir que yo era la mujer seductora. No habĆa necesidad de revelarle mi vida privada a mi monstruo compaƱero.
AdemĆ”s, lo importante no era mi psicologĆa, sino la de Theodore. Yo intentaba comprender su psicologĆa a travĆ©s de Sugien.
“Si una mujer realiza semejante seducción, no estĆ” en la naturaleza de un hombre quedarse quieto”.
Al poco tiempo, Sugien, absorto en el escenario, abrió mucho los ojos y levantó ligeramente su suave cuerpo para parecer mÔs grande.
“La besarĆa.”
Sugien dijo con una voz bastante solemne.
“Ju, ¿asĆ de simple?”
Yo era el que estaba nervioso por las acciones repentinas de Sugien.
“¡Por supuesto! Si no besas en esa situación, ¡no eres un hombre!”
—Pero ¿y si no hubo beso?
“¿QuĆ©? ¿No lo hizo Ć©l?”
El tamaño inflado de Sugien se desinfló rÔpidamente, como un globo que pierde su aire.
“Ese tipo ni siquiera es un hombre.”
—No. Definitivamente es un hombre. Estoy seguro de ello.
RespondĆ recordando las escenas que habĆa presenciado, es decir, en la novela. Theodore era todo un hombre.
“¿EstĆ”s diciendo que definitivamente es un hombre, pero se contuvo en esa situación?”
“Tal vez esa hembra no era de su agrado”.
“……”
Me quedĆ© sin palabras ante la respuesta indiferente de Sugien. Sin duda era la respuesta que esperaba. Pero ¿por quĆ© me sentĆ tan desanimada?
—Correcto. ¡Sugien, tienes razón!
Me obliguƩ a sonar enƩrgico y gritƩ deliberadamente.
“No importa cuĆ”n plausible sea la situación, ¡el gusto personal siempre gana! AdemĆ”s, Theodore no es una bestia ni un libertino, asĆ que no hay forma de que se abalance sobre ella solo porque una mujer que no es de su gusto estĆ© algo desvestida”.
—Theodore, ¿te refieres al tipo que estaba durmiendo en la habitación antes?
"……¿Eh?"
"¿EstĆ”s hablando del chico que dijiste que era guapo y tenĆa el pelo negro?"
"……¿SĆ?"
“¿QuĆ© pasó con Ć©l? Ah, espera. Esperabas que pasara algo, asĆ que trataste de seducirlo desnudĆ”ndote, y luego no pasó nada, asĆ que fracasaste”.
—¡De quĆ© estĆ”s hablando! ¡No estaba tratando de seducir a nadie! ¡No fue asĆ en absoluto! ¡Fue solo un accidente, un accidente!
Me sentĆ ofendida. Definitivamente no estaba tratando de seducir a Theodore. De hecho, ¡yo era la que se sentĆa avergonzada al darme cuenta de cómo estaba vestida!
"Jajaja. A este ritmo, llegarƩ tarde al entrenamiento matutino. SerƔ mejor que me apresure y me prepare".
Me levantĆ© de un salto de la cama. Gracias a la consideración de Theodore, por el momento podĆa usar el baƱo del segundo piso en lugar del baƱo compartido de la empleada domĆ©stica en el primer piso.
¡En verdad, cuĆ”nto habĆa esperado ver cuĆ”n lujoso serĆa el baƱo utilizado por los nobles!
-Toc, toc.
Cuando estaba a punto de salir a lavarme después de vestirme apresuradamente, alguien llamó a la puerta.
"¿QuiĆ©n es?"
Ante lo ocurrido ayer me tensƩ y levantƩ un poco la voz.
SegĆŗn las órdenes de Theodore, varios soldados privados de la familia Caro estaban custodiando el anexo, e incluso habĆa cuatro soldados solo en este pasillo, pero uno nunca podĆa estar demasiado seguro.
"Soy yo."
“¡Ah! SeƱor Inst.”
Al oĆr esa voz tan familiar, me apresurĆ© a ir hacia la puerta. Justo cuando estaba a punto de abrirla, me di cuenta de que ni siquiera me habĆa lavado la cara, asĆ que rĆ”pidamente me quitĆ© el sueƱo de los ojos con los dedos Ćndices.
No habĆa babeado mientras dormĆa ¿verdad?
Por si acaso, me limpiƩ la boca con la mano antes de abrir la puerta y entonces vi una cara familiar.
ParecĆa que Inst se habĆa despertado temprano, pues ya estaba perfectamente vestido.
“¿Dormiste bien, Lenatis? A juzgar por tu cabello… parece que dormiste muy bien”.
Inst miró mi cabello, que debĆa estar sobresaliendo en todas direcciones, y luego sonrió levemente.
“Jaja. SĆ, gracias a ti.”
IntentƩ alisar mi cabello con la mano, pero no era el tipo de cabello que se calma fƔcilmente.
“Vengo a decirte que hoy no hay entrenamiento matutino”.
“¿QuĆ©? ¿Por quĆ©?”
Al ver la apariencia pulcra de Inst, no parecĆa estar enfermo. Por supuesto, yo tampoco estaba enfermo.
“Tengo algunos asuntos que atender.”
Ahora que lo pienso, el deber original de Inst siempre fue ser un guardaespaldas, no mi profesor de tiro con arco.
“Teniendo en cuenta lo que pasó ayer, creo que serĆa mejor que tĆŗ tambiĆ©n descansaras un poco”.
Inst habló con mucha ternura mientras me daba golpecitos en el cabello, que estaba erizado.
Su mano solo acarició mi cabello. Aún quedaba bastante espacio antes de que pudiera tocar mi cuero cabelludo.
—Oh... Esto es fascinante, ¿no?
Sonrió y volvió a acariciarme el pelo. Esta vez, su mano bajó un poco mÔs, pero aún faltaba mucho para llegar al cuero cabelludo.
“¿Hasta dónde llega este cabello…?”
“¡¿QuĆ© haces?! ¡No vienes rĆ”pido!”
Inst estaba a punto de tocar mi cabello otra vez, reflexionando, pero una voz aguda detuvo su mano.
—¿SeƱor Theodore?
Al escuchar esa voz familiar y mirar hacia un lado, vi a Theodore parado allĆ.
Ćl tambiĆ©n estaba bien vestido desde temprano en la maƱana, sin embargo, su rostro no estaba tan bien vestido y mostraba un claro enojo.
“Como ves, necesito ir a algĆŗn lugar con Lord Theodore”.
Los pies de Inst ya estaban vueltos hacia Theodore.
“AsĆ que, descansa bien hoy.”
Incluso mientras se movĆa rĆ”pidamente hacia Theodore, quien ya se habĆa dado la vuelta, la cabeza de Inst todavĆa estaba girada hacia mĆ.
De alguna manera, su comportamiento, como el de un hermano mayor que duda en dejar a su hermano menor solo en casa y salir, me hizo reĆr sin darme cuenta.
“SĆ. Cuida bien de tus asuntos”.
Me inclinƩ un poco mƔs hacia delante para despedirlos a ambos.
"¿Eh?"
En ese momento, algo cayó de mi cabeza. Miré hacia abajo con curiosidad y vi un pequeño objeto colorido parecido a una piedra en el suelo.
"¿QuĆ© es esto?"
Me agachƩ para mirar mƔs de cerca. No era una piedra, sino un caramelo envuelto en papel.
“¿Por quĆ© tengo esto en el pelo… Ah!”
RecordĆ© que Inst me dio un golpecito en la cabeza. ¿Lo tenĆa en la mano y luego lo colocó sobre mi cabeza?
“No es como si estuviera trayendo comida al nido de un pĆ”jaro”.
A pesar de mis palabras, una sonrisa se extendió por mi rostro mientras recogĆa los dulces del pasillo.
¡Se ve delicioso!
"¡Ey!"
En el momento en que cerré la puerta, Sugien me llamó desde la cama, como si hubiera estado esperando, con una sonrisa satisfecha y sesgada, como si hubiera resuelto algún misterio.
"¿Te gusta?"
Esa fue la respuesta de Sugien al misterio.
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