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N.Q.H.U.C.R.C.E.V! C64

 


 

Ahora comprende que la mƔscara es una forma de autodefensa.

DespuƩs de saberlo, las comisuras de la boca levantadas a la fuerza parecƭan precarias.

"SĆ­."

Entonces, sin mÔs demora, Min-joo sonrió y asintió junto con Tedric. La temperatura del arma en su mano era alta.

Tedric sonrió mientras se levantaba.

Con cada movimiento, la ropa meticulosamente lavada emitĆ­a un olor a secado al sol.

De pie frente a Min-joo, se apartó con cuidado su largo cabello.

"Una cabeza sin adornos tambiƩn estƔ bien".

"…¿SĆ­?"

"Parecías incómoda con los accesorios para el cabello".

Min-joo recordó lo incómoda que se había sentido con el tocado con el que la había adornado la sirvienta de Permette. No lo había expresado abiertamente, pensó.

Mientras ella involuntariamente sacudía la cabeza, Tedric sonrió gentilmente.

"VolverƩ otra vez, asƭ que si hay un futuro, hƔzmelo saber sin falta".

"...Es tarde, ¿deberĆ­as volver ahora?"

"Entonces, ¿dormiremos juntos?"

Pensando que podría haber entendido mal la frase pronunciada casualmente, Min-joo frunció el ceño y preguntó.

"¿QuĆ©?"

Tedric sonrió suavemente mientras agarraba las rodillas de Min-joo con ambas manos.

"Si lo deseas, dormir juntos tambiƩn estƔ bien".

"¿QuĆ©? No, ¿quĆ© clase de charla loca es esta?

“¿DeberĆ­a simplemente tomar tu mano mientras duermo? ¿O deberĆ­a trazar una lĆ­nea en medio de la cama y no cruzarla?

“¿De verdad estĆ”s haciendo comentarios tan locos?”

Min-joo intentó inclinarse hacia atrÔs, pero sus rodillas atrapadas no pudieron escapar, lo que provocó que la parte superior de su cuerpo se inclinara.

Tedric, inclinÔndose junto con Min-joo, continuó sonriendo cÔlidamente, acercando gradualmente su rostro.

Las rodillas atrapadas se movieron hacia el costado ade la parte inferior del cuerpo de Tedric y la espalda de Min-joo tocó la cama.

Tedric presionó suavemente su frente contra la de Min-joo.

“No se apresure a tener intimidad con extraƱos. Tu guardia es dĆ©bil en lugares extraƱos”.

Las frentes que se tocaban se sentĆ­an tan calientes como si estuvieran en llamas.

Los ojos rosados, llenos de misterio, brillaban misteriosamente, y el lujoso aroma del perfume era tan intenso que le hizo hormiguear la nariz.

El despeinado cabello rubio claro de su frente le hacĆ­a cosquillas.

"Yo, tengo... alguien... especial".

“SĆ© que es mentira. No tienes sentimientos por DeVirtĆ©”.

"Cómo…?"

“A menos que seas estĆŗpido, lo sabrĆ”s de inmediato. Fue una mentira sin ni siquiera una pizca de sinceridad”.

Min-joo tragó saliva seca y apretó la mandíbula. Los ojos de Tedric se entrecerraron.

“Solo acepto tu bondad en mi corazón. AsĆ­ que ten cuidado con tus palabras de ahora en adelante. ¿No serĆ­a problemĆ”tico si realmente me fuera a dormir?

"... Sƭ, tendrƩ cuidado con mis palabras".

"Tu eres una buena persona."

Tedric, que había estado frotando su frente contra la de Min-joo, dio un paso atrÔs y se enderezó como si nada hubiera pasado.

Su actitud indiferente, como si nada hubiera pasado, era absurda. Min-joo se preguntó si estaba coqueteando.

Ese no serƭa el caso. EstƔ demasiado ocupado convirtiƩndose en emperador como para comprometerse siquiera a la edad de veintisiete aƱos.

Simplemente un playboy natural… Min-joo se frotó la frente con los ojos borrosos. Aunque sabĆ­a que no era cierto, le dolĆ­a como una quemadura.

"Buenas noches. Hasta luego."

"Si adiós."

Tedric recogió el abrigo que había caído al suelo y salió silenciosamente de la habitación.

Al mirar en silencio la puerta firmemente cerrada, había una sensación de vacío. Fue inquietante.

Como un villano clichƩ con una historia de fondo.
Un villano al que no se podĆ­a odiar.

Min-joo recogió la toalla del suelo y la arrojó al cesto para lavar la ropa.

Si el mundo estuviera simplemente dividido en blanco y negro, habrƭa sido mƔs fƔcil, pero estƔ lleno de matices de gris.

Ni del todo bueno ni malo, sólo ambiguo.
EstirÔndose en la cama, Min-joo murmuró.

"Solo quiero irme a casa…"

El invierno llegarĆ­a pronto y querĆ­a acostarse con una manta elĆ©ctrica mientras hojeaba su telĆ©fono. 
Ella no querĆ­a pensar en nada.

 
9. CanĆ­bal.

 
Como los hÔbitos no desaparecen fÔcilmente, Min-joo se despertó temprano y dio la bienvenida a la mañana.

Al elegir un atuendo, se ató el cabello con fuerza. Fue entonces cuando Chichén vino a despertarla.

“¿Ya estĆ”s despierto?”

"SĆ­, ¿ChichĆ©n comió?"

"No aĆŗn no."

"Vamos a comer juntos. ¿ChichĆ©n puede cocinar bien?

No hubo respuesta. Min-joo asintió vacilante.
Si las manos incapaces pudieran juntarse y hacer algo comestible, serĆ­a una suerte.

¿DeberĆ­a llenar las tres comidas con sĆ”ndwiches?
ArremangÔndose, Min-joo pasó por Chichen y bajó las escaleras.

“Primero harĆ© los sĆ”ndwiches, asĆ­ que Chichen, ¿podrĆ­as ayudar con la preparación?”

"¿Lo estĆ”s haciendo tĆŗ mismo?"

"Entonces, ¿quiĆ©n mĆ”s lo harĆ”?"

Chichen no dijo nada y solo miró a Min-joo con los ojos muy abiertos.

Min-joo pensó que su lindo rostro era un engaño.
Cuando Tedric le dio la casa, también le proporcionó ingredientes para la comida. Min-joo se lavó las manos y empezó a preparar sÔndwiches. A su lado, Chichén preparó las verduras según las instrucciones.

“¿Te gustan los sĆ”ndwiches, ChichĆ©n?”

“Si hay uno, me lo como; si no, no lo harĆ©”.

"Te deberĆ­a gustar... podrĆ­amos terminar comiendo esto todos los dĆ­as".

Chichén palideció.

Min-joo quería preguntar por qué reaccionaba de esa manera ante sus habilidades culinarias, pero no tuvo el corazón para preguntar.

Cuando los sÔndwiches comenzaron a tomar forma, Chichen, quien afirmaba preparar una taza de té increíble, preparó té con leche.

Cuando Min-joo estaba a punto de poner los sÔndwiches en la mesa para comer, alguien llamó a la puerta.

Chichén, que salió corriendo rÔpidamente, trajo a quien llamó, el mayordomo.

El mayordomo de mediana edad parecĆ­a bastante sofisticado y su cabello canoso le daba una mirada severa.

El mayordomo impecablemente vestido frunció el ceño mientras inspeccionaba el estado de la cocina de un vistazo.

"¡Min-joo, el mayordomo estĆ” aquĆ­!"

"Oh hola. Soy Park Min-joo”.

El mayordomo saludó cortésmente con cara indiferente.

"Encantado de conocerte. Soy Genshtar Bell Chiati, el mayordomo que cuida a la joven”.

A juzgar por su apellido, parecía pertenecer a una familia noble. Min-joo, torpemente, volvió a sentarse en la mesa y señaló el plato del sÔndwich.

"Um, seƱor Genshtar, ¿ha comido?"

"…SĆ­ tengo. Por favor, no me hagas caso, adelante y come. Simplemente revisarĆ© la casa”.

Es bastante directo. Min-joo mordió torpemente su sÔndwich mientras miraba a Chichen. Aún así, era bastante comestible.

Genshtar era meticuloso y sensible.

Revisó si había polvo alrededor de la casa, regañó a Chichen y miró a Min-joo con una mirada de desaprobación.

QuizÔs confundió la hospitalidad de Min-joo hacía alguien que tal vez ni siquiera sea de cuna noble con congraciarse con el príncipe.

Como no quería estresarse innecesariamente, Min-joo se sentó tranquilamente en la sala de estar, bebiendo el té con leche que Chichen había preparado.

Estaba mƔs preocupada por el contenido del sueƱo que por Genshtar.
 
[Escena de un asesinato. Un cuerpo desmembrado. No se ve sangre. La luz de las ventanas del edificio ilumina el callejón. Min-joo, escondido en el callejón, jadea de horror y huye al ver la escena. Pasos de una mujer persiguiĆ©ndola. 
Min-joo: ¿Fuiste tĆŗ el culpable? TĆŗ…!]

 
Min-joo fue el testigo del asesinato. El punto donde se corta la narración parecía una obra de arte.

Los pasos de la mujer que persigue a Min-joo. Estaba claro que el culpable era una mujer, pero ni siquiera eso era seguro.

¿Quien podrĆ­a ser? Considerando la escena del crimen, parecĆ­a que el culpable, que ya habĆ­a cometido el crimen, estaba tratando con el testigo.

“Vaya… ser testigo de un asesinato. QuĆ© vida."

Hay un lƭmite para lo absurdo. En ese punto, Min-joo prƔcticamente era el incidente en sƭ.

AdemƔs, el escenario del sueƱo habƭa cambiado del carmesƭ intenso a un tono de rojo ligeramente mƔs claro y mƔs oscuro.

El color del libro de escenarios estaba cambiando y Min-joo estaba incluido en ese escenario.

¿Se habĆ­a fusionado completamente con este mundo? De ser asĆ­, es posible que no pueda regresar a casa.

Antes de que llegara mƔs tarde, necesitaba encontrar un hechicero o un templo, aunque el templo no serƭa de mucha ayuda.

Ya habĆ­an caĆ­do por completo y no podĆ­an ayudar a quienes creĆ­an en ellos, e incluso si hubiera creyentes, no podrĆ­an ejercer su poder.

Las historias de sacerdotes que curaban a los heridos, profetizaban y realizaban magia se habían convertido ahora en completa ficción.

Los sacerdotes que usaban ese poder podrĆ­an haber sido hechiceros.

La fe no tiene poder, y serĆ­a mĆ”s exacto considerar que los templos atribuyen a los suyos el poder del hechicero. Sin embargo, un caso de asesinato... Ella no quiere morir, pero tiene miedo de terminar como dijo Vehen. Muriendo. 

¿En un mundo diferente donde ni siquiera ha entregado sus tareas ni recibido su beca? ¿No es una vida demasiado feliz?

Min-joo apoyó la cabeza contra el sofĆ” y se rió amargamente. 

"Min-joo, hay un invitado".

“ChichĆ©n, ¿cómo te atreves a llamar a la maestra por su nombre? Supongo que necesitas que te eduquen de nuevo”.

ChichĆ©n asomó la cabeza hacia la sala de estar y transmitió el mensaje antes de recibir la reprimenda de Genshtar. 

Con expresión indignada, alternando entre Genshtar y Chichen, Min-joo se levantó e intervino.

“No, lo pedĆ­. Le dije a ChichĆ©n que me llamara por mi nombre. Y Genshtar, no dudes en llamarme tambiĆ©n”.

Genshtar frunció el ceño con desaprobación. Era impensable para él, un hombre sofisticado.

"No, me atrevo a decir, es mejor establecer lĆ­mites desde el principio para evitar que se desarrolle una familiaridad inadecuada".

"…¿QuĆ©?"

“Nunca intentes estar en igualdad de condiciones. La reeducarĆ©, pero espero sinceramente que el maestro mantenga su dignidad”.

Min-joo estaba desconcertado.

¿Era necesario llegar tan lejos sólo para una relación empleador-empleado?

Sintiéndose frustrada, recordó la verdad sobre Chichén, quien parecía tímida y la observaba atentamente cuando se conocieron durante su trabajo de medio tiempo.

AdemƔs, estaba enojada por el discurso autoritario y de mente estrecha de Genshtar.

Min-joo se acercó y tiró de Chichen hacia atrÔs, tratando de esconderla detrÔs de ella. Se arrepintió de sus tímidas palabras y casi deseó no haber dicho nada.

"SeƱor. Genshtar, yo… yo tambiĆ©n creo en la cortesĆ­a y el respeto. Pero decir cosas como gatear y tratar de ser iguales… ¿No es demasiado? ChichĆ©n estĆ” en condiciones de trabajar por dinero y yo estoy en condiciones de pagar el trabajo de ChichĆ©n. ¿Es necesario decir esas cosas?

Chichen agarró la ropa de Min-joo. La mirada de Genshtar era aguda.

Como si se atreviera a agarrar la ropa del maestro sin entender su lugar.

Min-joo giró su cuerpo por completo para proteger a Chichen.

“RespetarĆ© a ChichĆ©n y a Genshtar, tĆŗ tambiĆ©n deberĆ­as respetarla. Es bueno que trabaje duro, pero creo que es suficiente para hacer lo que le pagan. Ese tipo de conversación… me hace parecer una persona extraƱa”.

Genshtar quedó impactado por las palabras de Min-joo.

Ninguna de las personas a las que habƭa servido habƭa dicho jamƔs tal cosa.

Parecƭa excƩntrica.

Realmente parecƭa una persona muy extraƱa.

Pero Genshtar asintió en silencio. No se ganaba nada si no le agradaba su empleador.

"…Si, entendido."

“La limpieza no tiene por quĆ© ser impecable. Espero que no lo hayas tomado a mal, de verdad. Pero Genshtar, ¿sabes cocinar bien?

"¿SĆ­? Eh, sĆ­”.

“Entonces, ¿puedo pedirte que te ocupes de las comidas de ahora en adelante? Ni ChichĆ©n ni yo sabemos cocinar”.

Mientras Genshtar asentía torpemente, hubo una conmoción detrÔs de ellos. No fue Chichén.

“¿Permette? ¿VehĆ©n?

Permette y Vehen estaban allĆ­, emanando un olor del exterior. Entraron y saludaron a Min-joo como si hubieran estado esperando a que terminara su discurso de apertura.

Permette sacó una flor escondida detrÔs de él. No fue particularmente elegante ni fragante, pero fue un bonito gesto.

Min-joo sonrió levemente mientras aceptaba la flor. No recordaba la última vez que recibió flores.

"¿Para quĆ© es esta flor?"

"Lo comprƩ porque pensƩ en ti".

"Oh…"

Sintiéndose bien, Min-joo instintivamente bajó la cabeza para oler la flor. Su sutil fragancia le levantó el Ônimo.

"Verte asƭ me hace sentir satisfecho tambiƩn".

Permette sonrió amablemente y se inclinó hacia Min-joo.

A diferencia de lo habitual, estaba bien vestido desde la chaqueta hasta el abrigo, lo que lo hacĆ­a un poco desconocido. ParecĆ­a un noble que intentaba actuar refinado, casi como un hijo delincuente.

Su rostro era tan hermoso que Min-joo sintió ganas de arrancar una flor y dÔrsela.

“Vayamos al grano. Podemos charlar adentro”.

Vehen intervino entre Permette y Min-joo.

Con el pelo cuidadosamente peinado, un cuello completamente abotonado y un abrigo con una solapa perfectamente recta, Vehen era meticuloso y limpio hasta el punto de ser aburrido y ordenado, pero aún así claramente él mismo.

Min-joo dio un paso atrÔs y miró al intimidado Chichen.

“ChichĆ©n, ¿puedes preparar un tĆ© con leche? Estaba delicioso."

"¡Oh sĆ­! ¡SĆ­!"

“Genshtar, por favor prepara algunos bocadillos. Tómate un descanso despuĆ©s del trabajo”.

DespuĆ©s de dar amables instrucciones, Min-joo se volvió para guiar a Permette y Vehen, sólo para notar que sus expresiones eran inusuales. 
             


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