N.Q.H.U.C.R.C.E.V! 46
Cuando llamaron al carruaje, Min-joo no estaba por ningĆŗn lado.
Permette se bajó del carruaje y miró a su alrededor, pero no habĆa rastro de Min-joo.
Aunque ya estaba oscureciendo, la zona no era particularmente insegura. Era un lugar con patrullas regulares y habĆa gente alrededor, por lo que no era una amenaza. Sin embargo, Permette no pudo garantizar la seguridad total de Min-joo, quien antes se habĆa encontrado con ladrones en las bulliciosas calles de Paital.
De pie frente al carruaje, Permette intentó predecir dónde podrĆa haber desaparecido Min-joo. A medida que pasaba el tiempo, la inquietud crecĆa.
“Disculpe, mi noble seƱor. Una mujer de cabello y ojos oscuros me pidió que le dijera que la esperara y que si no llega en veinte minutos, puede seguir adelante.
Era la voz de un niƱo que aĆŗn no habĆa llegado a la pubertad. Permette miró hacia abajo y vio a un chico vendedor de periódicos con brillantes ojos marrones.
Si la mujer tenĆa cabello y ojos negros, debĆa ser Min-joo. El hecho de que ella enviara un mensaje significaba que habĆa una razón. Permette le compró un periódico al niƱo como pequeƱa recompensa. El niƱo se fue felizmente.
Como dijo que esperara, Permette no tuvo mĆ”s remedio que esperar. ¿HabĆa alguna otra opción? ApoyĆ”ndose en el carruaje, Permette desdobló el periódico para leerlo.
[Paital experimenta una serie de asesinatos. ¿QuiĆ©n es el culpable?]
Fue un incidente reciente y sensacional en la sociedad.
SegĆŗn los informes, cada maƱana las calles estaban llenas de cadĆ”veres completamente drenados. Las vĆctimas eran plebeyos de clase media y la falta de nobleza dificultó la investigación.
La apariencia de las vĆctimas variaba y la sangre ya se habĆa secado, lo que la hacĆa espantosa. ParecĆa obra de un lunĆ”tico. El asesino fue apodado algo asĆ como canĆbal.
A Permette le pareció inquietante mientras seguĆa leyendo. El artĆculo tambiĆ©n aborda la cuestión de que los esclavos no sean considerados humanos sino mĆ”s bien una propiedad. Los nobles estaban presionando a los medios.
'No entiendo.'
Permette se mostró indiferente a la cuestión de los esclavos. MĆ”s precisamente, ya fueran esclavos o nobles, le era indiferente. Las personas que debatĆan sobre los derechos de los esclavos, incluidos Vehen, Min-joo y Ceteran, no podĆan comprender su falta de interĆ©s. Para Ć©l, simplemente estaban ahĆ, existiendo y viviendo bajo el control de alguien. Nada mĆ”s y nada menos.
Incluso después de leer el periódico completo, Min-joo no regresó. Permette, con el ceño fruncido, arrojó el periódico al interior del carruaje.
Le hizo una seƱal al cochero que esperaba pacientemente diciĆ©ndole que regresarĆa pronto y partió en busca de Min-joo.
Cuando Permette entró en un callejón, agitó los dedos, revelando a los miembros del gremio que lo habĆan estado siguiendo desde varios lugares. Permette se volvió hacia ellos, sus ojos amarillos brillaban ferozmente y emitió una orden de mando con voz clara y pesada.
“Encuentra a Min-joo. No pudo haberse perdido.
"Mi SeƱor, confirmamos que Min-joo es Veheng llevado por el PrĆncipe Heredero, viajando en un carruaje".
Por primera vez sintió que su corazón latĆa con fuerza, sin saber cómo era. Su corazón pareció encogerse, dificultando la respiración, y el sudor le empapó las manos.
ConfĆa en los miembros del gremio y en Ć©l mismo, no en nadie mĆ”s. DeberĆa haberle dado armas. ¿QuĆ© podrĆa hacer una persona dĆ©bil con las muƱecas magulladas sin un arma contra alguien sin resistencia?
No deberĆa haberla dejado sola. A pesar del inconveniente, deberĆa haberse quedado cerca de ella. ¿QuĆ© deberĆa hacer ahora? ¿Min-joo estĆ” a salvo? ¿Cómo deberĆa traerla de vuelta? Primero tenĆa que informar a Su Excelencia. Esa era la prioridad.
Sintió ganas de retroceder por la ansiedad.
* * *
Con un ruido sordo, el carruaje chocó contra un bache y se sacudió.
Min-joo permaneció en silencio dentro del silencioso carruaje, mirando por la ventana sin pronunciar una palabra.
¿Cómo se llegó a esto? ¿Fue un problema comprobar la pared dimensional para teletransportarse? No, pero ¿cuĆ”ndo mĆ”s podrĆa haberse ido a la capital? ¿Cómo no podĆa comprobarlo cuando estaba cerca?
Min-joo, ocultando sus emociones preocupadas, se apretó la falda. Una voz baja emanó del hombre.
“¿Dónde empieza la mentira?”
Min-joo desvió su mirada de la ventana hacia el hombre al escuchar su voz. El cabello rubio claro se enredó alrededor de los largos dedos del hombre mientras Tedric jugaba juguetonamente con él. Entrecerró los ojos, revelando una leve sonrisa.
"¿Mi posesión? ¿Que DeVirtĆ© lo sabe todo? ¿Conocer el futuro?
Cuando apartó los dedos, el cabello enredado cayó como seda. Min-joo sintió la calidez y el reconfortante aroma de la luz del sol en la sonrisa de Tedric.
"O tal vez sea todo".
Tedric continuó su autorreflexión, apoyando la barbilla en la mano.
El abrigo que cubrĆa sus anchos hombros crujió al recibir la brisa, creando un sonido suave y arrugado. Min-joo se debatió entre responder a sus palabras o fingir que no lo sabĆa. Ni Vehen ni Permette representaban una amenaza tan formidable. Nunca se pensó que serĆa abandonada o lastimada.
Sin embargo, Tedric frente a ella era diferente. Un malhechor con una esencia diferente, que daƱa fƔcilmente a las personas para sus objetivos. Similar a Permette pero fundamentalmente diferente.
Una herramienta que determina su propósito en función del usuario y un usuario que determina su propósito utilizando la herramienta. Tedric podrĆa daƱar a Min-joo.
Asustada pero contemplando si serĆa mĆ”s fĆ”cil encontrar un prĆncipe que pudiera usar magia, pensamientos egoĆstas cruzaron por su mente.
"No deberĆa tener estos pensamientos, pero una vez que estĆ© en casa, todo terminarĆ”".
Por ahora, era la escena de Min-joo. Tedric se estaba convirtiendo activamente en un completo villano. Un perĆodo en el que se cometen malas acciones, se hace pasar por un soldado leal y se convierte en enemigo de Ceteran.
Durante ese tiempo, Ceteran, cegado por la justicia y el amor, querĆa convertirse en emperador, pero no era absolutamente necesario. Convertirse en emperador era lo que deseaba la emperatriz.
Tedric creĆa que si actuaba con justicia y practicaba una polĆtica recta, podrĆa ser coronado emperador. Sin embargo, en el escenario en el que la Emperatriz muriera y el enfurecido Ceteran investigara las fechorĆas de Tedric, Ć©l quedarĆa expuesto. En consecuencia, Tedric serĆa sentenciado a ejecución, lavando sus pecados con su vida. SĆ, carecĆa de coherencia y no tenĆa nada de divertido. Sin embargo, hasta que Ceteran se enfrentó a Ć©l, nadie podĆa responsabilizar a Tedric por sus crĆmenes, gracias a su estatus indiscutible como PrĆncipe Heredero.
'Entonces, una vez que estƩ en casa...'
A pesar de saber que les agradaba a Vehen y Permette, Min-joo habĆa fingido ignorancia.
¿CuĆ”l fue el motivo para aferrarse a Neriant y tratar de romper lazos? Simplemente para volver a casa. Si tan solo eso fuera posible.
Sintiendo pena por Vehen y Permette, quienes prometieron mantenerla a salvo y enviarla a casa, Min-joo sintió una punzada de culpa. Era una traidora, egoĆsta, egocĆ©ntrica e ingrata.
Pero Min-joo tuvo que vivir. TenĆa que volver a casa.
HabĆa cosas mĆ”s importantes en su vida que ellas. Min-joo no era el protagonista ni siquiera un personaje secundario en este drama. Ella era una absoluta outsider. Mientras pudiera volver a casa, no le importaba el destino de este mundo.
Min-joo se rió suavemente. Si ella mostrara vulnerabilidad ante el arrogante Tedric, Ć©l probablemente se aprovecharĆa de ello.
“¿QuĆ© verdad estĆ”s esperando?”
“Su distribución es impresionante. Incluso me pides una explicación”.
“¿Soy un espĆa? ¿Ser favorecido por el duque y el vizconde? ¿O… ver el futuro?
Ante la mención de ver el futuro, las cejas de Tedric se movieron ligeramente. Imitando a Tedric, Min-joo sonrió gentilmente.
“¿CuĆ”nto perdón puedes ofrecer?”
“¿Si no puedo perdonar?”
“Si no quieres perdonar a alguien tan valioso como yo, que no pertenece a ningĆŗn templo, no necesita usar magia y es un talento poco comĆŗn, y sólo quieres matarme y deshacerte de mĆ, entonces adelante."
Tedric entendió las palabras de Min-joo al instante y sonrió afectuosamente.
No habĆa pupilas visibles en los ojos que se curvaron en una estrecha sonrisa.
"Parece que la Ćŗnica verdad es ver el futuro".
“¿Incluso si el Duque y el Vizconde realmente me aprecian?”
“Eso no es asunto mĆo. Si vinieron a verme cuando no fueron comprados, es seguro asumir que tienen una agenda, ¿verdad?
Min Joo se quedó en silencio.
Se habĆa visto atrapada en una situación desafortunada al intentar regresar a casa. CuĆ”nto podrĆa revelar, reflexionó Min-joo mientras examinaba a Tedric.
Su actitud era dominante y arrogante, y su comportamiento tranquilo, especialmente la actitud serena y gentil de una figura poderosa, lo hacĆa aĆŗn mĆ”s imponente.
Tedric se golpeó las mejillas con los dedos con aire de confianza.
A pesar de usar varias capas de ropa para ocultar su fĆsico, de cerca, Tedric parecĆa bastante musculoso, lo que indica que hacĆa ejercicio con regularidad. Sin embargo, sus suaves rasgos faciales crearon una inesperada sensación de incongruencia.
“¿No te trató bien DeVirtĆ©? ¿O se acercó a usted para extraerle información?
Si Min-joo mostrara miedo, Tedric lo sentirĆa como un fantasma y se abalanzarĆa sobre ella. A pesar de su estatus social mĆ”s bajo, necesitaba mantener una actitud segura para evitar daƱos fĆ”ciles. Actuar era algo en lo que Min-joo era bastante hĆ”bil.
“¿Las personas que conocen el futuro necesitan ser espĆas? RidĆculo, completamente”.
“¿Tienen mĆŗltiples vidas quienes conocen el futuro?”
“Si tienes curiosidad, puedes intentar matarme. Pierde a una persona talentosa, provoca la ira de un duque y no ganas nada. Toda una apuesta”.
“Si asĆ lo ves, hazlo”.
“No es que pertenezca a un templo, que necesite ocultar magia o que tenga un talento excepcional. Si quieres matarme y borrarme, adelante. Si alguna vez decides tallar algo en una lĆ”pida, tambiĆ©n puedes escribirlo con caligrafĆa”.
Mientras Tedric reĆa alegremente con los ojos completamente cerrados, el puƱo cerrado de Min-joo temblaba de ira.
Mientras Min-joo seguĆa sonriendo con calma, su confusión interior se sentĆa como un terremoto.
Si seguĆa rascĆ”ndose asĆ, podrĆa matarla. Pero Tedric no era un personaje emocional. Se tragó las emociones y pensó racionalmente, lo que lo hizo aĆŗn mĆ”s aterrador que Vehen y Permette. Ćl no la atraerĆa emocionalmente ni se aferrarĆa a ella, y eso era lo que lo hacĆa mĆ”s aterrador.
Tedric exhaló y miró por la ventana. Sus vivos ojos de color rosa, teñidos de rojo, parecieron perder el foco.
“…Si te mato, ¿recibirĆa una maldición?”
"Si me matas, lo sabrƔs".
“…Parece que estoy hablando como si deseara tu muerte. OlvĆdate de la maldición; ya has recibido mucho”.
Pareciendo un poco exhausto, Tedric escudriñó a Min-joo. Sus ojos rosados de aspecto gentil, que no sonreĆan, se sentĆan frĆos y las comisuras de su boca sin levantar parecĆan Ć”speras.
HabĆa un ligero parecido entre Tedric y Ceteran, siendo los rasgos afilados el denominador comĆŗn. Min-joo podrĆa inferir que la sorprendente belleza provenĆa del emperador, considerando sus diferentes madres.
Aparte de ese parecido, la ex emperatriz parecĆa tener una apariencia gentil como la de un cordero. Tedric, que parecĆa un poco cansado, habló con una boca contundente y firme.
“¿Abandonaste a DeVirtĆ© y viniste a mĆ?”
"¿QuĆ©?"
"Te preguntĆ© por quĆ© viniste a mĆ".
"Oh, um... Bueno..."
Tedric cerró los ojos y luego los abrió, revelando sus ojos rosados que contenĆan un toque de tristeza, ira y un toque de burla de sĆ mismo. Min-joo sintió como si hubiera descubierto a la fuerza los pensamientos internos del villano, algo que no querĆa saber.
"No puedo convertirme en emperador".
"¿Por quĆ© piensas eso?"
“Dijiste que iba a morir”.
Apoyando su cabeza contra la pared al lado de la ventana, Min-joo preguntó.
"¿Es porque no quieres morir?"
Tedric no pudo responder de inmediato. Miró a Min-joo en silencio y luego sonrió suavemente. Min-joo reconoció que sonreĆa al ocultar sus emociones.
“¿Conoce a alguien que quiera morir?”
"¿Quieres ser el emperador?"
“Soy sólo un prĆncipe heredero; es natural aspirar a ser emperador”.
"Aunque parezca que ser un prĆncipe heredero lo requiere, ¿quieres ser el emperador?"
Tedric miró a Min-joo con rostro tranquilo, sin perder la sonrisa. Las dudas comenzaron a surgir en la mente de Min-joo sobre si este mundo realmente seguĆa el guión que ella escribió, sintiendo como si hubiera entrado en una realidad diferente.
"Entonces, ¿quĆ© mĆ”s querrĆas?"
Cuando sonrió alegremente, el aroma de la primavera permaneció en el aire. Una mezcla de varias flores emitĆa una fragancia sutil pero vibrante.
