Cap. 82-El enfermizo Ayudante del protagonista masculino es mi tipo.
Lo que Carine dijo era verdad. HabĆa guardias apostados en el sitio histórico que visitamos esa tarde. Sin embargo, como brujo altamente calificado, los guardias no fueron un obstĆ”culo.
Lo que lo obstaculizaba no era otro que un escudo protector. Todas las ruinas estaban rodeadas por un elaborado escudo mƔgico.
lan aguantó toda la tarde pero no pudo destruir el escudo. No se podĆa romper ni siquiera con magia negra, asĆ que no sĆ© quiĆ©n lo instaló, pero debe haber sido una persona muy hĆ”bil.
DespuƩs de todo, ahora se estƔ instalando el escudo protector.
En su opinión, el sitio histórico era una pista.
Sin embargo, los libros sobre sitios históricos son extrañamente secos y ni siquiera es posible inspeccionar los sitios históricos en persona.
"Pero eso no significa que no haya manera de averiguarlo".
Si te preguntabas si habĆa un gato en la caja o no y no podĆas abrirla, lo Ćŗnico que tenĆas que hacer era encender fuego debajo.
šøšøšøšø
El dĆa fue inusual desde el principio.
Cuando me despertƩ y me frotƩ los ojos, Archen no estaba a mi lado. Hasta ese momento todo era normal. Archen siempre se levantaba temprano y se quedaba en la oficina.
Pero algo fue diferente en el camino hacia el restaurante para desayunar. Las criadas iban y venĆan fumando Busan. La apariencia recordaba a un hospital de campaƱa en un campo de batalla.
Carine detuvo a Mari mientras caminaba ocupada con un plato lleno de comida.
"¿Dónde?"
"Oh, eso es todo.. "
Marie miró a Carine a los ojos sin intentar explicarle nada.
"¿Te gustarĆa venir a ver?"
Entonces Carine siguió a Marie hasta la puerta principal. La puerta principal estaba abierta de par en par y las criadas hacĆan guardia junto a ella.
Y esa cosa que pasa libremente entre los tobillos de las criadas...
"gato?"
Eran dos gatos de color amarillo brillante. Este es el gato que decidĆ criar en la mansión antes. Las criadas debieron haberlos alimentado bien, ya que ambos gatos estaban regordetes y tenĆan buen aspecto.
Marie golpeó el suelo cuando vio al gato.
"Tan lindo."
"SĆ, es lindo. ¿Entonces se lo vas a dar al gato?
"SĆ. "Esta es una comida especial preparada para gatos".
Marie dijo con los ojos brillantes. El cuenco estaba lleno de comida apetitosa, que se suponĆa era carne. De la carne salĆa vapor como si acabara de sacarla del horno.
Las criadas hicieron mucho escÔndalo para preparar una comida especial. Carine asintió y Marie caminó hacia la puerta principal sosteniendo un cuenco.
Los gatos que olĆan la comida seguĆan a Marie.
Tan pronto como el cuenco fue colocado en el suelo, enterraron sus cabezas en el cuenco. Los dos gatos comieron la comida especial rodeados de sirvientas.
Las criadas se turnaron para acariciar el lomo del gato. Todos parecĆan muy felices con sonrisas en sus rostros. ParecĆa que les pasaba lo mismo a los gatos cuando podĆa escuchar los crujidos.
¿Cuanto tiempo ha pasado? Los chicos que vaciaron sus tazones se acostaron con la barriga expuesta y comenzaron a actuar de manera extraƱa, como si disfrutaran de la atención.
ParecĆa que ellos tambiĆ©n sabĆan que eran lindos. Parecen tipos sarcĆ”sticos.
Pero los chicos que se frotaban la espalda en el suelo y hacĆan ruidos de repente se levantaron. Los dos gatos se estremecieron y echaron las orejas hacia atrĆ”s.
Lanzaron gritos de ansiedad y salieron corriendo por la puerta principal. No hubo tiempo para preguntarse por qué los chicos salieron corriendo de repente. Afuera se escuchó un grito.
"¡AyĆŗdame!"
La atmósfera pacifica de la mañana quedó completamente destrozada.
Siento que algo increĆblemente molesto va a pasar. Reprimiendo un sentimiento siniestro, Carine miró por la ventana para identificar al dueƱo del grito.
Espero que no sea nada especial, que sea la broma de alguien o un grito sin sentido de un loco.
Desgraciadamente, el hombre que pasaba corriendo por el gran ventanal del salón no parecĆa estar bromeando ni tampoco parecĆa estar loco.
El rostro del hombre se puso pĆ”lido, como si algo lo persiguiera por detrĆ”s, y corrĆa hacia mĆ gritando: "SĆ”lvame". Entró a la mansión sin pedir permiso y cerró la puerta de un portazo.
"Ve! Ve! Ve..."
El hombre estaba sin aliento y no podĆa hablar correctamente.
"CƔlmate por ahora".
Todo el cuerpo del hombre estaba empapado de sudor. Sintiéndose apenada, Carine tomó el vaso de agua que estaba sobre la mesa.
Sin embargo, el hombre no tomó el vaso de agua que le entregó Carine.
"¡El monstruo viene! ";Debemos evitarlo rĆ”pidamente!"
¿Eh? ¿QuĆ© significa esto de nuevo? ¿QuĆ© clase de monstruo es este monstruo de repente?
Hasta donde Carine sabe, no ha habido eventos donde hayan aparecido monstruoso monstruos en la capital de <Incluso una chica sucia quiere amor!>.. ¿PodrĆa ser esto algĆŗn tipo de expresión metafórica? Estaba a punto de decirle a Carine que se explicara para que pudiera entender.
La sala de estar quedó a oscuras. Como si las nubes bloquearan el sol.
Al mismo tiempo, las criadas que estaban frente a Carine seƱalaron mƔs allƔ de su espalda. Estaba en el lado de la ventana. Al igual que el hombre que acababa de entrar corriendo, sus caras se pusieron blancas.
Carine instintivamente se sintió amenazada y se apartó del camino.
¡Tintinar!
El cristal se rompió y los fragmentos volaron por todos lados. Carine se cubrió la cara para evitar los escombros que volaban. Entonces sentĆ una presencia y retirĆ© la mano que cubrĆa mi rostro.
Y en el momento en que 'eso' apareció en sus ojos, Carine sintió un escalofrĆo como si se le erizaran los pelos de todo el cuerpo.
TenĆa que ser asĆ. Si las criadas no hubieran seƱalado mĆ”s allĆ” de su espalda, si ella no hubiera sentido el peligro y se hubiera hecho a un lado, "eso" la habrĆa aplastado y habrĆa acabado con su vida.
Entonces, ¿quĆ© es "eso" y "eso"?
Carine tampoco lo sabĆa. Era algo que no se puede describir con palabras.
Carine no podĆa expresarlo con las palabras que conocĆa, y si tenĆa que expresarlo, era como una enorme bestia, o como decia el hombre, un monstruo.
ParecĆa un perro grande o un lobo, y todo su cuerpo estaba cubierto de un pelaje espeso.
La diferencia con un lobo es que todo su cuerpo es negro como la ceniza. Y hay humo negro ondeando a lo largo del borde. Si hubiera un perro criado por el diablo en el infierno, se verĆa exactamente asĆ.
Se sacudió ligeramente, sacudiéndose los fragmentos de vidrio de su pelaje. Luego, levantó la cabeza y ronroneó mientras se acercaba al grupo de sirvientas reunidas.
Las criadas estaban frenƩticas y huyeron en todas direcciones. Todos pudieron evitarlo gracias a su rƔpido movimiento, pero no todos tuvieron suerte.
Donde desaparecieron las criadas, quedó una persona.
"¡Vete!"
Era MarĆa. Estaba sentado en el suelo, como si se le hubieran enredado los pies y se hubiera caĆdo.
Marie retrocedió frenéticamente, empujando el suelo con los pies. Pero muy pronto choqué contra una pared.
Se alejó lentamente, moviendo la lengua. ParecĆa un gato acorralando a un ratón.
Marie miró a su alrededor como si quisiera pedir ayuda, pero nadie se acercó para ayudarla.
La mayorĆa de la gente corrió al restaurante y el resto se escondió detrĆ”s del sofĆ” y contuvo la respiración.
Espero que se conforme con una sola persona, y que aunque surja la próxima vĆctima, espero que no sea yo.
Mientras la gente fingĆa no ver a Marie, la brecha entre Marie y ella se hacĆa cada
vez mĆ”s estrecha. Marie estaba temblando y no podĆa respirar correctamente. Frente a su enorme tamaƱo, Marie parecĆa un bocadillo que merecĆa un bocado.
Abrió mucho la boca, se lamió la lengua y saboreó su boca.
Cerró la boca con un chasquido. Al ser interrumpido mientras comĆa, ronroneó bruscamente y miró hacia un lado.
Carine estaba allĆ, sosteniendo un cuenco para gatos en la mano.
Fue una suerte que el cuenco estuviera hecho de hierro. Si hubiera sido de vidrio o cerĆ”mica, simplemente se habrĆa roto. De hecho, el fondo del cuenco que estaba en contacto con la cabeza estaba abollado.
Si una persona fuera golpeada, serĆa tal el shock que perderĆa el conocimiento. Sin embargo, sólo sacudió la cabeza una vez y no mostró signos de dolor.
Gruñó aĆŗn mĆ”s fuerte cuando vio el cuenco que sostenĆa Carine. Sólo preguntó por quĆ© me atacó con algo asi.
Mientras tanto, Carine no podĆa pensar en nada. TenĆa prisa, asĆ que agarrĆ© todo lo
que pude y corrĆ hacia allĆ. Pero eso fue todo. No tenĆa ningĆŗn plan sobre quĆ© hacer a continuación.
¿DeberĆa huir? ¿Puedes huir? Aun asĆ, estĆ” bien huir, ¿verdad?
Mi cabeza gritó que tenĆa que huir, pero mi cuerpo no escuchó. Hice lo mejor que pude, pero todo lo que pude hacer fue retroceder unos pasos.
Mientras tanto, llegó justo en frente de la congelada Carine.
Hay cuatro ojos rojos como luces en la parte que sobresale de la cabeza. Debajo de eso, hay una lĆnea larga que parece una boca, y a travĆ©s del espacio en la lĆnea, hay una lengua roja parecida a una carne y docenas de dientes afilados...
Carine miró sus dientes como si estuviera loca. TenĆa pensamientos extraƱos como cuĆ”ntos agujeros habrĆa en mi cuerpo si esos dientes me perforaran.
Mi cuello se torció y emità un crujido. Bajó su postura como si intentara ganar impulso, luego saltó hacia Carine y abrió mucho la boca.
