Cap. 61-El enfermizo Ayudante del protagonista masculino es mi tipo.
En ese momento, Archen tuvo una intuición.
…Todo habĆa terminado. Carinne ya no lo saludarĆa alegremente cuando lo viera. Ella no le prestaba atención, no caminaba a su lado ni compartĆa risas con Ć©l. Ella lo borrarĆa por completo de su mundo.
“SĆ© que estuvo mal tener esos sentimientos. SĆ© que Su Alteza no fue sincera”.
Apenas logró pronunciar algunas palabras con sus labios temblorosos.
Era una vergüenza, pero esperaba que la princesa le mostrara misericordia. Deseaba que ella fuera indulgente y perdonara sus sentimientos presuntuosos. Si la princesa lo perdonara generosamente y le permitiera quedarse a su lado, incluso si no pudiera volver a ser como antes, se contentarĆa con solo cuidarla.
Sólo eso le darĆa la esperanza de seguir viviendo.
Sin embargo, Carinne no respondió. Ella simplemente retrocedió, su cuerpo temblaba como si no pudiera creerlo. No habĆa ningĆŗn signo de piedad en sus ojos muy abiertos. La dĆ©bil chispa de esperanza que quedaba se extinguió. Desapareció sin dejar rastro como si lo hubieran arrastrado.
Un escalofrĆo lo recorrió como si le hubieran hecho un agujero en el pecho.
“Nunca volverĆ© a aparecer ante Su Alteza”.
Esto fue. Estaba acabado. Ćl y el mundo que lo rodeaba llegaron a su fin. El Ćŗltimo pilar que sostenĆa el techo se derrumbó con un estruendo. Se rindió y bajó los ojos. Ya no podĆa enfrentarse a Carinne. No podĆa soportar la mirada de sus ojos, que debĆan estar llenos de sorpresa, desprecio y lĆ”stima.
…AsĆ era como terminarĆa.
Archen sintió lĆ”stima de sĆ mismo por creer que no lo atraparĆan hasta el final. Justo cuando renunció a todo y estaba a punto de salir de la habitación...
"No te vayas."
La voz llorosa de Carinne le atrapó el tobillo mientras intentaba salir del pasillo.
"Idiota. ¿Cómo puedes vivir en este mundo cuando no tienes ni idea? SeguĆ dando pistas”.
Archen levantó la cabeza y la miró, dudando de sus propios oĆdos. Ella estaba sollozando. Sus vivaces ojos verdes, siempre llenos de energĆa, ahora brillaban con lĆ”grimas.
“Te lo dije cuando nos conocimos. Dije que vine a verte. Te preguntĆ© si estabas interesado… Te preguntĆ© si tenĆas a alguien que te gustara…”
Carinne contuvo un sollozo antes de poder terminar la frase. Una lÔgrima rodó por su mejilla.
“No estaba bromeando. Siempre fui sincero y nunca faltĆ© a la sinceridad, ni siquiera por un momento”.
Archen no podĆa creer lo que estaba escuchando. ¿Dijo que vino a verlo y que no era una broma? Recordó lo que habĆa oĆdo el dĆa que ella llegó al castillo del duque.
"Archen, vine a verte".
En ese momento, pensó que ella sólo estaba inventando una excusa para encontrarse con el duque Lucas. Pensó que estaba usando su nombre porque sabĆa que no la dejarĆan entrar si decĆa que estaba allĆ para ver al Duque.
“En realidad, no estoy bromeando. Lo digo en serio. Me gustas."
Pensó que era el mismo tipo de halago, que ella estaba tratando de ganarse su favor para poder usarlo para llegar al Duque Lucas de alguna manera. Era ridĆculo y patĆ©tico, y en parte estaba enojado. Se preguntó cuĆ”nto debió haberlo despreciado para intentar un truco tan obvio.
Entonces, prometió no volver a involucrarse con ella nunca mÔs.
Sin embargo, ese pensamiento no duró mucho. Cada vez que Carinne mostraba interĆ©s en Ć©l, cada vez que le sonreĆa alegremente, Ć©l se daba cuenta de que ella era mejor persona de lo que pensaba. No era algo que pudiera controlar.
Después de darse cuenta de que su objetivo no era el duque Lucas sino él mismo, no pudo dejar de darle su corazón.
Finalmente habĆa tomado una decisión. AceptarĆa el hecho de que habĆa algunas cosas en la vida que no se podĆan evitar. AceptarĆa humildemente que los sentimientos de Carinne hacia Ć©l y su percepción de Ć©l no cambiarĆan, pasara lo que pasara.
Sin embargo, ella siguió mostrando sus sentimientos. Ella dijo que vino a verlo, le preguntó si estaba interesado y si tenĆa a alguien que le agradara. Si habĆa oĆdo correctamente, si habĆa entendido correctamente, entonces Carinne era...
Por una fracción de segundo, el tiempo pareció detenerse.
Un deseo desvaĆdo que habĆa olvidado, enterrado profundamente en su memoria, de repente se hizo claro. Su corazón latĆa como loco. Su mente se quedó en blanco como si hubiera caĆdo un rayo. Abrió mucho los ojos y se quedó sin aliento. Todo lo que podĆa ver frente a Ć©l, habiĆ©ndolo abandonado su razón, eran los labios de Carinne.
“¿AĆŗn no lo sabes? I…"
Carinne no pudo terminar la frase.
Ćl se sintió atraĆdo hacia ella como un imĆ”n y presionó sus labios contra los de ella. Carinne se sorprendió pero no se resistió. Ella cerró los ojos. Sintió una mano grande y cĆ”lida, cubierta con un guante de cuero, en su mejilla. La mano sostuvo su rostro con fuerza y luego gradualmente se volvió tan suave como si estuviera tocando una fruta blanda.
Por otro lado, el hombre que la besaba era rudo y torpe, como si nunca antes hubiera besado a nadie. Ella trató de guiarlo en la dirección correcta.
Cuando ella empezaba a sentirse sin aliento y mareada, de repente Ć©l se apartó y la empujó hacia atrĆ”s. Ćl habĆa sido quien inició el beso, pero parecĆa aĆŗn mĆ”s sorprendido que ella.
“Yo, yo, yo…”
Tartamudeó, con el rostro sonrojado.
Carinne presionó su dedo Ćndice contra sus labios entreabiertos y susurró suavemente.
"Tranquilizate."
Sus ojos esmeralda, brillando suavemente, abrazaron cÔlidamente sus desconcertados ojos azules. Carinne se puso de puntillas y rodeó su vacilante cuello con los brazos.
El segundo beso fue mĆ”s corto que el primero. Le temblaban los labios, pero sus manos seguĆan igual. Sostuvo la cabeza de Carinne y la miró a los ojos, respirando con dificultad. No fue porque estuviera sin aliento por los besos. Su corazón latĆa tan rĆ”pido por el nerviosismo y la excitación que parecĆa que no podĆa soportarlo.
'¿Cómo lo supo?'
Fue porque Carinne estaba en el mismo estado. Su corazón nunca habĆa latido tan rĆ”pido en toda su vida. Sintió que su corazón iba a estallar si seguĆan asĆ, asĆ que intentó recuperar el aliento, aunque Ć©l volvió a bajar la cabeza.
Sus labios se encontraron y sus respiraciones se mezclaron. Esta vez fue mĆ”s largo que la segunda. Se apartó cuando ella empezaba a sentirse mareada por la falta de aliento. Sin embargo, la cosa no terminó ahĆ. La besó de nuevo. ParecĆa que terminarĆa despuĆ©s del cuarto beso, pero la besó de nuevo.
Y de nuevo por sexta y sĆ©ptima vez…
Se desplomó, pero cuando se levantó, no parecĆa cansado en absoluto. Se preguntó si realmente era la misma persona que parecĆa que apenas podĆa mantenerse en pie hace un momento.
Estaba a punto de besarla de nuevo cuando ella dejó de contar cuĆ”ntas veces se habĆan besado. Carinne se puso de puntillas y le rodeó el cuello con los brazos, intentando que le resultara mĆ”s fĆ”cil besarla. Ćl respondió levantando su cabeza y presionando su cuerpo contra el de ella.
Los besos eran tan dulces que era una tortura esperar mientras la otra persona recuperaba el aliento. Como a ambos les faltaba el aire, tan pronto como uno de ellos se alejaba, el otro los besaba nuevamente antes de que pudieran respirar profundamente. Como resultado, no podĆan respirar adecuadamente y su respiración se volvió superficial.
Deseó que Ć©l se detuviera por un momento, pero parecĆa incansable.
En cambio, la besó apasionadamente, como si le hubieran privado de besos toda su vida. Mientras lo hacĆa, sin saberlo empujó a Carinne hasta que ella cayó de espaldas sobre la cama. El rostro de Archen estaba justo frente al de ella. Cuando sacudió levemente la cabeza, su cabello, como hilo de oro, cayó como una cortina entre ellos, cubriendo el rostro de Carinne.
Con la visión bloqueada, sintió como si solo estuvieran ellos dos en el mundo.
"Si esto es un sueƱo, espero no despertar nunca".
Susurró, con el rostro tan cerca que sus labios casi se tocaron. Su voz profunda y hermosa era como un almĆbar dulce. Su mirada tambiĆ©n era gentil y afectuosa, y ella deseaba que Ć©l siempre la mirara asĆ.
Carinne le apartó el pelo de la cara y le acarició la mejilla.
“¿TodavĆa te parece un sueƱo?”
Ćl no respondió. ParecĆa como si no la hubiera escuchado, perdido en su propio mundo. O tal vez realmente pensó que era un sueƱo. Bueno, si ese fuera el caso, no habĆa nada que ella pudiera hacer. TendrĆa que seguir adelante hasta que Ć©l se diera cuenta de que era real.
Carinne tomó una decisión y acercó su cabeza hacia ella. Ćl obedientemente siguió su ejemplo.
Sus labios se encontraron una y otra vez.
Ella le rodeó los hombros con los brazos y Ć©l se apoyó en la cama con una mano mientras le sostenĆa la mejilla con la otra. Se movĆan lentamente, saboreĆ”ndose el uno al otro, y antes de que se dieran cuenta, se perdieron el uno en el otro, el ritmo de sus besos se aceleró y se hizo mĆ”s intenso.
Sus sentidos estaban tan intensificados que todo su cuerpo hormigueaba. Aun asĆ, ella no querĆa dejarlo ir. QuerĆa sentirlo el mayor tiempo posible. Si conociera un hechizo para detener el tiempo, lo habrĆa lanzado sin dudarlo. Y ella habrĆa hecho que este momento durara para siempre.
Desafortunadamente, eso fue imposible.
Los besos en la cama parecieron terminar en un instante. Archen se separó de ella y se acostó a su lado, respirando con dificultad. Carinne tomó eso como una señal y se quitó las gafas de la cara. Su mirada siguió las gafas antes de regresar a Carinne.
Ćl sonrió levemente, las comisuras de sus ojos se arrugaron.
“¿Se sintieron incómodos?”
“Mucho”.
Tan pronto como terminó de hablar, presionó sus labios contra los de Ć©l. Algo caliente volvió a tocar sus labios. Sin embargo, el beso no duró mucho porque estaban acostados de lado y Carinne seguĆa bostezando porque tenĆa mucho sueƱo.
DespuĆ©s de dos dĆas sin apenas dormir, era natural. No pudo luchar mĆ”s contra la somnolencia y cuando Archen intentó besarla de nuevo, ella levantó la mano para detenerlo.
"Tengo mucho sueƱo…"
Carinne murmuró dĆ©bilmente y acarició su rostro contra su pecho. Unos brazos fuertes inmediatamente rodearon su cabeza. Ella cerró los ojos, sintiĆ©ndose segura en su abrazo. Escuchó los susurros parecidos a una canción de cuna que venĆan de algĆŗn lugar.
"Te amo princesa. Te amo. Te amo. Te amo…"
Le tomó unos segundos darse cuenta de a quiĆ©n pertenecĆa la voz. Al igual que antes, sonaba como alguien que se habĆa estado reprimiendo para decir esas palabras.
'Yo tambiƩn te amo.'
QuerĆa decirlo en voz alta, pero el sueƱo venció su razón. Su cuerpo quedó inerte y se quedó dormida pacĆficamente en los brazos de Archen, escuchando las interminables confesiones de amor susurradas en su oĆdo.
Archen no dejó de susurrar incluso despuĆ©s de que Carinne se durmiera. Como un hombre hambriento devorando un plato de comida, repetĆa las palabras "te amo" una y otra vez, consumiĆ©ndolas por completo.
DespuĆ©s de un largo rato, cuando oscureció, los susurros finalmente cesaron. La mano que habĆa estado recorriendo el cabello de Carinne bajó por su columna hasta su cintura. Acercó a Carinne y la besó en la frente. Luego, cerró los ojos, esperando que ella todavĆa estuviera allĆ cuando despertara al dĆa siguiente y esperando que nunca despertarĆa de este sueƱo.
