Cap. 36-El enfermizo Ayudante del protagonista masculino es mi tipo.
Capitulo 36
Por reflejo metió la mano en el bolsillo de su abrigo y sacó una pequeña botella de vidrio. Su mano temblorosa abrió la tapa mientras inclinaba la botella. Tres pastillas redondas y blancas cayeron sobre su palma.
Sin dudarlo, los tragó, pero el dolor no remitió fÔcilmente.
DespuĆ©s de soportar el dolor y la lucha durante mucho tiempo, tuvo que tragar una pastilla mĆ”s. A medida que el dolor disminuyó gradualmente, una realidad sombrĆa atravesó su pecho en lugar del dolor.
¿CuĆ”nto tiempo habĆa pasado desde que aumentó de dos pastillas a tres? ¿Fue hace dos meses?
SabĆa que ningĆŗn analgĆ©sico podrĆa aliviar el dolor y el mĆ©dico le habĆa advertido que serĆa peligroso consumir mĆ”s de cinco pastillas a la vez. AĆŗn asĆ, a este ritmo, el dĆa en que tendrĆa que tomar cinco pastillas no estaba muy lejos.
Una suerte fue que el Festival de las Flores de Ashita tampoco estaba muy lejos. Simplemente podrĆa fingir que va a su ciudad natal con el duque.
Ćltimamente, el duque lo habĆa mirado con sospecha, por lo que lo dejaba ir sin decir una palabra.
Y en cuanto a la Princesa… ¿quĆ© deberĆa decirle? Si Ć©l decĆa que iba a su ciudad natal, ella abrĆa mucho los ojos y preguntaba quĆ© estaba pasando. En ese momento, ¿cómo deberĆa responder?
¿QuĆ© deberĆa decir para no preocupar a la princesa?
'... Es un pensamiento inĆŗtil'.
Este tambiĆ©n era un problema que no valĆa la pena considerar.
¿QuiĆ©n era Carinne? Ella era la Princesa del Segundo Ducado. Ella era una persona de un mundo diferente al suyo, una plebeya sin antecedentes.
Una princesa asĆ no lamentarĆa sinceramente su partida. Las emociones que la Princesa sentirĆa en el mejor de los casos serĆan el arrepentimiento de ver partir a un conocido, ni mĆ”s ni menos. En lugar de estar triste, se olvidarĆa de Ć©l por completo despuĆ©s de unos dĆas.
Entonces, era correcto que Ć©l tambiĆ©n se olvidara de la princesa. DeberĆa dejarla vivir su propia vida y seguir su propio destino.
Mientras pensaba eso, Archen intentó borrar el rostro de Carinne que le vino a la mente, pero como siempre, no importa cuĆ”nto lo intentara, su radiante sonrisa permaneció vĆvida y no lo soltó.
Se desmoronó lentamente, como siempre.
DeslizÔndose por la pared, hundió la cara entre las manos y cerró los ojos.
Si hubiera fingido no saber nada, sabĆa la reacción que ella habrĆa mostrado. PodrĆa haber innumerables posibilidades, pero entre ellas, ella no habrĆa mostrado la reacción que Ć©l deseaba. DespuĆ©s de todo, la realidad no era un cuento de hadas.
Todo habĆa sido nada mĆ”s que su imaginación.
* * *
Cuando Archen era joven, su pasatiempo era leer. No es que amaba los libros, sino que no tenĆa nada mĆ”s que hacer.
Al crecer en un orfanato remoto en el campo, no habĆa parques infantiles ni juguetes sofisticados. Sin embargo, cuando la biblioteca cercana cerró, la gente donó libros al orfanato, por lo que habĆa abundancia de libros.
Dadas las circunstancias, leer era la mejor manera para Archen de pasar el tiempo.
Era un niño tranquilo al que le gustaba leer, pero su puesto en el orfanato era solo ese y nadie le prestaba mucha atención.
AsĆ fue hasta que llegó ese dĆa.
"Oye, ¿no tienes mamĆ” o papĆ”?"
Era el chico que habitualmente se hacĆa cargo del orfanato, interrumpió a Archen, que estaba leyendo tranquilamente en un rincón.
“Soy diferente a niƱos como tĆŗ. Sólo estoy aquĆ mientras mi mamĆ” trabaja.
Ćl continuó.
A diferencia de los otros niƱos, ese niƱo tenĆa una madre y, en ocasiones, ella venĆa a visitar el orfanato. El niƱo a menudo se jactaba de ello ante los otros niƱos, quienes lo admiraban pero tambiĆ©n lo envidiaban.
Sin embargo, Archen, el chico tranquilo que sólo leĆa libros, fue una excepción. En su opinión, no habĆa ninguna diferencia significativa entre ese chico y los demĆ”s. El chico tambiĆ©n lo sabĆa bien. QuerĆa provocar a Archen acercĆ”ndose a Ć©l sin motivo alguno.
“Mi mamĆ” es diferente a la tuya. Ella no me abandonó”.
Declaró el chico, esperando que se enojara o se pusiera nervioso. Pensó que los niƱos huĆ©rfanos serĆan inferiores en comparación con los demĆ”s y se burló de Ć©l.
Sin embargo, contrariamente a las expectativas del niƱo, Archen mantuvo la compostura.
"Si eso es lo que quieres creer".
Archen respondió con calma.
“¿CuĆ”ndo vino aquĆ tu mamĆ” por Ćŗltima vez?”
"Bien…"
El chico vaciló, incapaz de responder de inmediato.
En realidad, las visitas de su propia madre al orfanato habĆan ido disminuyendo. La Ćŗltima vez que el niƱo vio a su madre fue hace tres meses, pero intentó poner cara de valiente y gritó.
"¡De todos modos, soy diferente a ti!"
"Cree lo que quieras. Si crees que eres diferente a mĆ o no, no importa”.
Archen respondió con indiferencia y volvió su atención a su libro.
'La historia de Panetone' era un libro que habĆa estado leyendo recientemente.
El niño se sintió ignorado y despreciado. Agarró el libro que Archen estaba leyendo y lo arrojó, luego lo empujó con fuerza, haciéndolo tambalearse débilmente.
"¡Soy diferente a ti!"
Al ver a Archen caer y no poder hablar, el niƱo se sintió satisfecho y se dio la vuelta, pensando que no serĆa ignorado por un tiempo. Fue en ese momento, con un destello de luz, que el niƱo salió volando y se estrelló contra el suelo.
El niño se golpeó la cabeza contra el suelo y perdió el conocimiento.
Archen se quedó allĆ, mirando su palma con expresión aturdida. Como los otros niƱos que habĆan presenciado la conmoción llamaron al director, Ć©ste se encontró confinado en una celda y obligado a soportar confinamiento solitario y hambre.
En el orfanato era común que los niños se lastimaran durante las peleas. Nadie prestó mucha atención, como estaban acostumbrados, excepto una persona.
Era una mujer conocida con el sobrenombre de 'la cara sonriente' por su comportamiento siempre amable hacia los niƱos. Ella fue a visitarlo, que estaba encerrado en la celda, despuĆ©s de conocer las circunstancias por parte de los niƱos que habĆan presenciado el incidente.
“¿QuĆ© le hiciste a ese chico?”
“Simplemente lo empujĆ© porque Ć©l me empujó primero. No lo presionĆ© fuerte, sólo un poco…”
"Según alguien, una luz blanca salió de tu mano".
"Eso... no sƩ por quƩ la luz vino de mi mano".
Realmente no tenĆa idea de por quĆ© la luz salĆa de su mano.
“Arcenas, en mi opinión, tienes talento”.
Ella tomó sus manos y lo miró a los ojos.
“Lo que hiciste fue mĆ”gico. Tienes el talento para convertirte en mago”.
No podĆa entender las palabras del maestro.
… ¿De repente, tenĆa el talento para convertirse en mago?
"Pero soy huƩrfano".
“Eso no tiene nada que ver con eso. Si trabajas duro, puedes llegar a ser y hacer cualquier cosa”.
TodavĆa tenĆa una expresión de desconcierto. El profesor de repente recordó el libro que llevaba consigo recientemente.
“¿Conoces la Historia del Panetone? Esa niƱa vivĆa en una casa terriblemente pobre con su abuela enferma. Sin embargo, ella no se rindió y trabajó duro para conseguir medicinas que curaran la enfermedad de su abuela y terminó casĆ”ndose con el prĆncipe. Como Panetone, si trabajas duro, puedes lograr cualquier cosa”.
Sus ojos se iluminaron al comprender el significado de sus palabras.
“Por ejemplo… podrĆas convertirte en un mago imperial”.
A partir de ese momento, su sueño fue convertirse en mago imperial. Mientras los otros niños jugaban, él aprendió las materias bÔsicas de la maestra, devoró todos los libros del orfanato para adquirir conocimientos y estudió mÔs que nadie cuando ingresó a la escuela.
El maestro lo apoyó activamente. Ella hizo esfuerzos para que él ingresara a la escuela y planeó que él tomara el examen de ingreso a la Real Academia después de graduarse.
DespuĆ©s de aprobar el examen de ingreso con la puntuación mĆ”s alta, utilizó todo el dinero que tenĆa para cubrir su matrĆcula. Hizo todo lo posible para estar a la altura de las expectativas de sus profesores, se quedó despierto toda la noche memorizando libros de texto y materiales relacionados, estudió teorĆa mĆ”gica y no descuidó los ejercicios prĆ”cticos.
A pesar de ser el Ćŗnico plebeyo entre los nobles que asistĆan a la academia, soportó el acoso de sus compaƱeros y el desdĆ©n de los profesores sin importarle.
CreĆa que todas las dificultades y desafĆos que enfrentó eran sólo pruebas temporales en su camino para lograr su sueƱo, al igual que el viaje de Panetone para conseguir medicinas y luchar contra el dragón para salvar a su abuela.
CreĆa que si superaba las dificultades y la adversidad, se le concederĆa la felicidad, del mismo modo que Panetone curó la enfermedad de su abuela y se casó con el prĆncipe.
Con puntuaciones sobresalientes en todos los exĆ”menes, nunca dejó de ser el mejor estudiante de su aƱo. Se graduó exitosamente de la academia con gran Ć©xito y el dĆa de la ceremonia de graduación fue a agradecer a su maestro.
En ese momento, su maestro se habĆa convertido en el director del orfanato. Estaba genuinamente orgullosa del joven en el que se habĆa convertido y bendijo su futuro. Se llenó de confianza y solicitó convertirse en mago imperial.
Sin embargo, en ese momento, el destino empezó a jugar con él como si hubiera estado esperando ese momento. Recibió puntuaciones perfectas tanto en los exÔmenes teóricos como en los prÔcticos, pero fue rechazado por falta de experiencia.
Casi al mismo tiempo, sus compañeros graduados de la academia aprobaron sin esfuerzo el proceso de solicitud y una vez mÔs sintió la barrera del estatus social. Al final, lo consideró un paso mÔs en su viaje hacia el éxito y, en su lugar, solicitó convertirse en asistente en el Primer Ducado.
Al reconocer sus habilidades, el duque Lucas lo nombró fÔcilmente asistente, y ahà fue cuando comenzó todo.
El dolor que sentĆa en el pecho cada vez que usaba magia.
DespuĆ©s de tres aƱos, creyó que habĆa acumulado suficiente experiencia y se postuló una vez mĆ”s para convertirse en mago imperial. El dĆa del examen, a pesar de duplicar su dosis de medicamento, todavĆa sentĆa dolor.
Sólo entonces se dio cuenta de que algo andaba muy mal y se sometió a un examen exhaustivo en el Instituto de Investigación MÔgica.
Exactamente un mes después, recibió un diagnóstico fatal.
Fuga mÔgica. Era una enfermedad en la que el núcleo mÔgico incompleto constantemente filtraba magia, lo que eventualmente llevaba a la muerte.
Normalmente, si una persona comĆŗn y corriente padeciera esta enfermedad desde su nacimiento, no sobrevivirĆa mĆ”s allĆ” de los seis aƱos, aunque Archenas era diferente. PoseĆa una inmensa cantidad de magia comparable a la de los dragones antiguos, lo que le permitió sobrevivir hasta ahora.
¿De quĆ© sirvió?
Con menos de tres aƱos de vida e incapaz de usar magia debido al dolor, cayó en la desesperación pero finalmente la superó. Los resultados del examen de mago imperial aĆŗn no se habĆan anunciado.
Sin embargo, si se convertĆa en un mago imperial en el palacio, necesitaba usar magia. Seguramente sufrirĆa por el desvanecimiento del poder mĆ”gico, pero si eso significaba cumplir su sueƱo tan anhelado, estaba dispuesto a soportar el dolor y vivir hasta el final.
Una vez mĆ”s, el destino no estuvo de su lado. Al dĆa siguiente de recibir un diagnóstico terminal, nuevamente le notificaron el rechazo por falta de experiencia.
DespuĆ©s de eso, fue al orfanato para despedirse definitivamente de su maestra. El pueblo estaba completamente vacĆo. Deambuló entre los arbustos cubiertos de maleza y encontró el orfanato convertido en un edificio en ruinas.
“Una enfermedad contagiosa estalló en el pueblo y todos se fueron. El director del orfanato se quedó solo, cuidando a los enfermos, pero finalmente el director tambiĆ©n enfermó y murió. Eso fue hace dos aƱos. Si es la tumba, deberĆa estar en algĆŗn lugar por allĆ”.
Al escuchar las palabras de un aldeano de un pueblo vecino, encontró una pequeƱa tumba sin nombre. Ni siquiera habĆa una lĆ”pida.
Se arrodilló frente a él.
"Si trabajas duro, puedes llegar a ser y hacer cualquier cosa".
No, no fue asĆ, maestra.
“Al igual que Panetone, si trabajas duro, puedes lograr cualquier cosa. Por ejemplo… podrĆas convertirte en un mago imperial”.
La realidad era diferente a los cuentos de hadas.
No era ajeno a que Ʃl fuera huƩrfano, y trabajar duro no trae felicidad.
Maestro, ¿quĆ© deberĆa hacer ahora? En el cementerio abandonado al que nadie acudĆa, se tapó la cara con las manos y lloró. Ella no le dio ninguna respuesta.
La hierba que crecĆa sobre la tumba se balanceaba dĆ©bilmente con el viento.
