Cap. 63-El enfermizo Ayudante del protagonista masculino es mi tipo.
"De ninguna manera."
Archen murmuró mientras se frotaba los ojos nublados.
"¿QuĆ© quieres decir con 'de ninguna manera'?"
"Que te gusto."
"¿DeberĆa darte un golpe?"
Mientras Carinne movĆa el pulgar y el Ćndice delante de Ć©l, Ć©l se estremeció y se echó hacia atrĆ”s.
¿Le pellizcó demasiado fuerte antes?
Ella lo pellizcó con todas sus fuerzas. AĆŗn asĆ, si ella lo hubiera pellizcado ligeramente, Ć©l todavĆa estarĆa argumentando que todo fue un sueƱo. DespuĆ©s de besarse durante tanto tiempo ayer, dormir en la misma cama y despertarse juntos, pensó que lo que estaba experimentando ahora era un sueƱo.
No era estĆŗpido, entonces ¿cómo podĆa pensar eso?
Estaban sentados al lado de la cama, medio cubiertos por la manta. Carinne se acercó a Ć©l, se arrodilló y le acarició la cara con la mano. Aunque lo habĆa estado tocando desde antes, no se cansaba de ello. Ćl no resistió su toque y permaneció quieto.
“La verdad es que yo tampoco lo puedo creer. Que le agradaba a Archen…”
Carinne susurró y le acarició ligeramente la mejilla. No dijo nada. Aunque ella lo pellizcó una vez, Ć©l todavĆa la miraba aturdido, como si todavĆa estuviera soƱando. La expresión "perdido en sus pensamientos" le encajaba perfectamente.
Al ver eso, tuvo un pensamiento.
"¿CuĆ”nto te gusto?"
Preguntó, esta vez colocĆ”ndole el pelo detrĆ”s de la oreja. Su cabello, suave y terso, era como la seda. DeberĆa tocarlo cuando tenga tiempo.
"...No puedo expresarlo con las palabras de este mundo".
Respondió después de un rato.
Su cuerpo estaba en este mundo, pero su mente no. Estaba asĆ de perdido en su sueƱo. Dijo que le gustaba tanto que no podĆa expresarlo con palabras. A pesar de que deberĆa sentirse bien despuĆ©s de escuchar tan dulce confesión de amor, no lo hizo. Estaba increĆblemente molesta y resentida.
"Entonces, dime por qué actuaste asà todo este tiempo".
Carinne hizo un mohĆn con los labios delante de Ć©l, que parecĆa desconcertado, ya que tenĆa mucho que decir.
“Actuaste con tanta indiferencia. Te preguntĆ© si te gustaba alguien, me tomaste del brazo, incluso me abrazaste, pero solo hablaste de una extraƱa historia de camarones. PensĆ© que no te agradaba, asĆ que casi me rindo. Dime. ¿Por quĆ© actuaste asĆ? No pensaste que estaba bromeando, ¿verdad?
"Eso es…"
ParecĆa un poco nervioso por el aluvión de preguntas. Dudó y bajó los pĆ”rpados. Sus ojos azules tenĆan una mirada triste.
Se sintió ansiosa y se preguntó qué iba a decir esta vez.
"¿QuĆ© te gusta de mĆ, princesa?"
…¿Eh? ¿De quĆ© estaba hablando? Carinne se quedó sentada sin comprender, incapaz de adivinar lo que iba a decir a continuación. Ćl miró hacia arriba, vio su rostro curioso y luego volvió a mirar hacia abajo.
“No soy tan influyente como el duque Lucas ni tan rico como usted, princesa. Vengo de una familia humilde y no tengo mucho. No hay ninguna razón para que te guste, princesa”.
Oh, entonces eso era lo que era.
Carinne se dio cuenta entonces. La razón por la que no mostró su afecto por ella y lo ocultó fue, en pocas palabras, porque se estaba mostrando inseguro.
"No hay ninguna razón para que te guste, princesa".
Su inseguridad debe haber atravesado el nĆŗcleo de la Tierra.
Ella lo sabĆa pero no sabĆa que fuera hasta este punto. Era muy quisquilloso, pero su mentalidad era tan suave como el tofu. Si tuviera que compararlo con un animal, serĆa un erizo. ¿Por quĆ©? Porque si le damos la vuelta a un erizo espinoso, encontraremos una barriga blanda escondida debajo.
Entonces, estaba actuando con dureza para ocultar su tierno corazón.
El problema era que su corazón era demasiado blando. Carinne sabĆa muy bien quĆ© hacer en momentos como este gracias a su larga experiencia.
“Archen, ¿por quĆ© te gusto? No te gusto por mi dinero, ¿verdad?
"Eso es…"
“¿O porque soy una princesa?”
"No eso no es."
"Yo tampoco. Me gustas por lo que eres”.
Debe haber sido obvio, pero Ć©l sólo se dio cuenta despuĆ©s de que ella lo seƱaló. Ella le colocó el pelo detrĆ”s de la oreja mientras se levantaba y Ć©l la miró fijamente como si estuviera viendo un espejismo en el desierto. ParecĆa un niƱo al que inesperadamente le habĆan dado un regalo que deseaba desesperadamente.
Su rostro, sonrojado por la sorpresa, parecĆa tan inocente y juvenil que ella no pudo evitar sonreĆr levemente. Entonces, se dio cuenta de algo.
"Espera, ¿eso significa que pensabas que era una persona superficial a la que sólo le gustaban las personas con dinero y poder?"
¿No fue eso? Pensó que a ella no le agradarĆa porque no tenĆa dinero ni poder. ¡Eso significaba que creĆa que a ella solo le agradarĆan las personas ricas y poderosas! Ella se cruzó de brazos y lo miró con los ojos entrecerrados.
“Eso es impactante. Nunca hubiera pensado que me verĆas de esa manera”.
"Eso no es cierto. Simplemente no lo sabĆa”.
De repente recobró el sentido y parecĆa increĆblemente nervioso. Su mano enguantada pasó bruscamente por su cabello, desordenando los mechones cuidadosamente peinados. Ella decidió darle la oportunidad de explicarse.
"¿QuĆ© es?"
"..."
"EstĆ” bien. Dime."
"Cuando hay cartas malas y buenas en este mundo, significa que todavĆa tengo la posibilidad de sacar una carta negra".
Ah, esa fue una frase que resumió sucintamente sus experiencias de vida. Cayó en un estado de Ć”nimo deprimido despuĆ©s de decir eso. Sintió un poco de lĆ”stima por Ć©l mientras lo miraba a los ojos hundidos. Ella sólo lo habĆa dicho medio en broma.
DespuƩs de algunas deliberaciones, dijo con sinceridad.
"Mientras estés conmigo, me aseguraré de que sólo robes buenas cartas".
Ante eso, una tenue luz volvió a sus ojos hundidos. Parpadeó lentamente, con los ojos todavĆa vidriosos. Ella le sonrió de nuevo. ¿Por quĆ© se estaba emocionando tanto?
Se sentĆa como si hubiera cogido un gatito hambriento de la calle y le hubiera dado un plato lleno de atĆŗn. Hablando de atĆŗn, se morĆa de hambre. No era de extraƱar, considerando que no habĆa comido nada desde el almuerzo de ayer. Era extraƱo que no hubiera sentido hambre hasta ahora.
“Bajemos y desayunemos. Estoy hambriento."
"Por favor adelante. BajarĆ© en breve”.
¿Estaba planeando quedarse atrĆ”s y hacer la cama? Ella empezó a decirle que estaba bien, pero luego se dio cuenta de que tardarĆa un poco en preparar el desayuno, asĆ que decidió no decir nada. Los Ćŗnicos sirvientes en la casa eran una solterona y un chef, por lo que tendrĆa que bajar y ayudar si querĆa desayunar antes.
"Tienes que bajar rƔpidamente".
DespuĆ©s de que ella salió de la habitación y el sonido de sus pasos bajando las escaleras se desvaneció, Archen respiró hondo. Inhaló y exhaló conscientemente y luego recogió el abrigo que colgaba a los pies de la cama. Sin embargo, el frasco de vidrio que encontró en el bolsillo del abrigo estaba vacĆo. Buscó en los otros bolsillos, pero no quedaban mĆ”s pastillas.
Si lo hubiera sabido, habrĆa llenado la botella ayer antes de salir de la mansión.
Finalmente, el gemido que habĆa estado conteniendo escapó de sus labios. Se llevó las manos al pecho y se inclinó. Fueron las consecuencias de los acontecimientos de ayer. HabĆa sentido un dolor persistente desde que despertó, y ahora finalmente se habĆa apoderado de Ć©l. Se dio cuenta de que tendrĆa que soportar el dolor y su visión se volvió borrosa.
AĆŗn asĆ, no habĆa nada mĆ”s que pudiera hacer. TenĆa que aguantar.
Cerró los ojos y bajó la cabeza, esperando que pasara ese momento. El dolor iba y venĆa como el flujo y reflujo de la marea.
Sin embargo, a medida que pasó el tiempo, las olas se hicieron mÔs fuertes.
TenĆa miedo de lo alto que subirĆa la marea. Intentó desesperadamente reprimir sus gemidos, pero incluso eso fue demasiado. Sus labios se abrieron involuntariamente cuando el dolor se disparó incontrolablemente. Agarró la sĆ”bana y apenas logró reprimir un grito.
Su garganta se cerró y su rostro se sonrojó con una sensación de ardor. Se mordió los labios, luego se mordió el interior de la mejilla, dĆ”ndose cuenta de que no podĆa mostrar ninguna debilidad. PodĆa saborear el familiar sabor de la sangre cuando la carne dentro de su boca se desgarraba. El dolor estaba aumentando mĆ”s allĆ” de sus lĆmites.
Su mente estaba nublada y sentĆa que iba a perder el conocimiento si se movĆa, pero no podĆa hacerlo.
Lo que pasó ayer no deberĆa volver a pasar. Apretando los dientes, repitió el mantra de que esto tambiĆ©n pasarĆ”, esperando que los sĆntomas le mostraran piedad. Las oleadas de dolor que habĆan estado surgiendo cerca del punto de ruptura comenzaron a disminuir despuĆ©s de alcanzar su punto mĆ”ximo.
Su pecho, que habĆa estado agitando errĆ”ticamente, volvió a su ritmo normal.
Cuando el dolor disminuyó, se desplomó sobre la cama, completamente exhausto. Sólo un pensamiento cruzó por su mente en ese momento: ¿CuĆ”nto tiempo falta? No lo sabĆa exactamente, pero el incidente de ayer debió haber acortado significativamente su vida. ¿Un mes? ¿Tres meses? ¿Cuanto tiempo le quedaba?
Probablemente no le quedaban mĆ”s de dos aƱos, como mucho. Y probablemente pasarĆa mĆ”s de la mitad de ese tiempo postrado en cama.
Pensó en Carinne, sonriĆ©ndole alegremente, su voz alegre prometiendo sacar sólo buenas cartas de ahora en adelante sonando en sus oĆdos como si ella estuviera justo a su lado. Carinne no sabĆa nada. Incluso si hubiera ido al mĆ©dico, por muy hĆ”biles que fueran, no habrĆan podido diagnosticar sus sĆntomas en unos minutos.
En el mejor de los casos, habrĆan pensado que se trataba de una acidez de estómago grave. E incluso si de alguna manera hubieran descubierto que no era acidez de estómago, muy pocos mĆ©dicos sabrĆan sobre el sĆndrome de fuga de manĆ”, por lo que no habĆa manera de que Carinne supiera que no le quedaba mucho tiempo.
DeberĆa habĆ©rselo dicho con antelación. ¿Por quĆ© no podĆa? Ya era demasiado tarde para arrepentirse. No podĆa soportar ver el rostro desconsolado de Carinne. Recuperó el sentido mientras yacĆa mirando fijamente al techo.
Carinne lo estaba esperando.
No tenĆa sentido retrasarlo mĆ”s, asĆ que cogió los vasos de la mesa de noche.
AferrĆ”ndose al poste de la cama, se levantó temblorosamente y sacudió la cabeza para borrar por completo los rastros de dolor de su rostro. Archen rĆ”pidamente hizo la cama como siempre lo hacĆa y salió de la habitación con pasos rĆ”pidos como si nada hubiera pasado, cruzando el pasillo.
